Lustrados y brillantes

El olor mohoso y polvoriento del ático hizo cosquillas en la nariz de Gonzalo, y estornudó.  “¡Parece que nadie ha tocado algunas de estas cosas en años!”, exclamó mientras ayudaba a su madre a ordenar las cosas.  El niño sostuvo en alto una caja.  “¡Mira, mamá!  Aquí hay unos viejos cuchillos, tenedores y cucharas.  ¿Los quieres para la venta de garaje o solo los boto a la basura?”

Su madre levantó la vista.  “¿Botarlos a la basura?  ¡Nunca!  Estos cubiertos fueron un regalo de bodas para mis abuelos hace mucho tiempo.  ¡Son muy valiosos!”

Cuando ella empezó a contar las piezas de los cubiertos, Gonzalo frunció el ceño.  “No me parece que sean valiosos.  ¡Nadie querrá que eso toque su comida!  ¡Los cubiertos están negros y asquerosos!”

“Están deslustrados”, explicó su madre.  “Esto es plata y no ha sido usada por mucho tiempo.  Cuando no se usa la plata, se deslustra”.  Mamá dejó a un lado los cubiertos de plata y se dirigió a la puerta.  “Regreso enseguida”, dijo al salir del ático.

En pocos minutos, su madre regresó con un trapo y un frasco de abrillantador de plata.  “Observa esto”, indicó mientras empezaba a limpiar una de las cucharas.  Al frotar con más fuerza, la cuchara comenzó a cambiar su color, del negro a un plateado rico y destellante.

“¡Qué bien se ve ahora!”, opinó Gonzalo.

Mamá asintió.  “Si se usa y se limpia, seguirá viéndose bien.  Llevemos esta caja a la cocina y saquemos el brillo de todos los cubiertos de plata”.

En la cocina siguieron trabajando en la plata ennegrecida.  Gonzalo estaba asombrado con el cambio que traía el abrillantador.  “¿Sabes?  La vida de un cristiano tiene algo en común con la plata”, le señaló su mamá.  “Ambas pierden su brillo si las descuidamos”.

Gonzalo sonrió.  “Mamá, tú sacas una lección de cualquier cosa”, aseguró.  “A ver, ya sé ahora que la plata debe ser usada y pulida para seguir siendo brillante.  ¿Y qué necesitamos los cristianos?”

“Lo mismo: ser usados y pulidos”, expresó la madre.  “Necesitamos el abrillantador, es decir, el poder del Espíritu Santo, y Dios ya nos lo ha dado.  Cuando recordamos quiénes somos en Jesús y confiamos en Su Espíritu para que nos guíe para saber cómo vivir, hacemos que otros miren a Dios”.

Gonzalo asintió.  “Y entonces brillaremos con fuerza para Jesús”.  — BARBARA J. WESTBERG

BRILLA PARA JESÚS

VERSÍCULO CLAVE: MATEO 5:16

ASÍ BRILLE LA LUZ DE USTEDES DELANTE DE LOS HOMBRES, PARA QUE VEAN SUS BUENAS ACCIONES Y GLORIFIQUEN A SU PADRE QUE ESTÁ EN LOS CIELOS.

¿Tu vida cristiana brilla y resplandece?  Hay mucha oscuridad, mucho pecado, en el mundo que te rodea.  A través del poder del Espíritu Santo puedes ser una luz en las tinieblas mientras llevas a cabo tu vida y utilizas los dones que Él te ha dado para servirle y ayudar a otros.  Cuando los que te rodean vean lo hermosa que se ha vuelto tu vida porque eres un hijo o hija de Dios, estarás haciendo brillar la luz de Jesús.

Clave de Hoy
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