Los que llevan las cargas

—¡Qué injusto! —exclamó Pepito. Él y su madre estaban aprendiendo sobre los elefantes y acababan de leer que, en algunos lugares, obligaban a los elefantes a llevar cargas muy pesadas en sus lomos—. Los elefantes ya son pesados de por sí, ¡darles más peso es cruel!

—Bueno —comentó mamá—, algunos animales grandes y pesados pueden cargar mucho peso en sus lomos, pero los cuerpos de los elefantes no fueron diseñados de ese modo. Así que tienes razón, no deberían llevar cargas pesadas a sus espaldas —ella se volvió al pasillo cuando la hermana bebé de Pepito empezó a llorar, así que dejó un momento el libro y fue a la habitación de la bebé.

Pepito tomó su juego de trenes y pocos minutos después estaba poniendo rieles por toda la sala de estar. Cuando la cena estuvo lista, la madre le pidió al niño que guardara sus trenes y otros juguetes. El hijo frunció el ceño.

—¡No quiero guardar estos juguetes! ¿No puedes hacerlo tú, mamá?

—Hijo, ¿recuerdas lo que te molestó esta tarde? —preguntó su madre.

—Oh, sí —afirmó Pepito—. ¡Los elefantes! ¡Es tan cruel que les pongan más peso!

Mamá le dijo con calma al niño:

—Hijo, ¿te has dado cuenta de que las personas también llevan cargas pesadas? ¿Y que, cuando no ayudamos ni hacemos nuestra parte, cuando discutimos y hacemos las cosas más difíciles, estamos poniendo más peso sobre los demás?

Pepito bajó la mirada y respondió:

—No, no me había dado cuenta. Nunca había pensado en eso.

—Todos llevamos alguna carga —explicó su madre—. Yo llevo la carga de cuidar de ti y de tu hermana. Nuestro vecino, el señor Saavedra, lleva la carga de ayudar a la señora Saavedra en su enfermedad. Tu padre lleva la carga de asegurarse de que tengamos todo lo que necesitamos. Llevar nuestras cargas es parte de la vida. Pero ¿sabías que la Palabra de Dios nos dice que, en lugar de poner más peso sobre otros, deberíamos ayudarlos a llevar sus cargas? ¿Y sabes por qué es eso tan especial?

—¿Por qué? —preguntó Pepito.

—Porque eso es lo que Jesús hace por nosotros. Él nos dice en la Biblia: «Vengan a Mí, todos los que están cansados y cargados, y Yo los haré descansar». Ya que Él nos ama, Jesús tomó nuestra carga más grande, es decir, el peso de nuestro pecado, para ofrecernos descanso. Cuando nos ayudamos mutuamente a llevar nuestras cargas, nos recordamos unos a otros quien es el que en verdad lleva todas nuestras cargas: ¡Jesús!

CARA BLONDO

AYUDA A LLEVAR LAS CARGAS DE LOS DEMÁS

VERSÍCULO CLAVE: GÁLATAS 6:2

LLEVEN LOS UNOS LAS CARGAS DE LOS OTROS, Y CUMPLAN ASÍ LA LEY DE CRISTO.

¿Alguna vez has pensado en el peso que llevan las personas que te rodean? Tus padres, maestros e incluso tus amigos tienen preocupación en sus corazones que quizá los estén cargando. Al recordar lo que Jesús hizo por ti, puedes imitarlo al ayudar a aliviar su peso. Ayuda a llevar el peso extra en sus corazones al ofrecer una mano de ayuda, no responder de mala manera y ser paciente con los demás.

Clave de Hoy
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