¿Lo conoces? (Parte 2)

Julián y Zaid, junto con sus familias, se unieron a otros miles de fanáticos en las tribunas que rodeaban la cancha de baloncesto.  Hicieron porras y animaron con mucha algarabía a su equipo, saltando de arriba para abajo cada vez que su jugador favorito, Antonio Solano, clavaba la pelota en el aro.

Cuando el marcador marcaba un empate y solo quedaban unos segundos para que se acabe el partido, Antonio tomó la pelota nuevamente.  “¡Vamos, Antonio!”, gritó Zaid.  “¡Sí se puede!”

Los espectadores observaron, asombrados, cómo la pelota voló por los aires desde la media cancha y entró en el aro justo en el momento que sonó el pitazo final.  “¡Lo logró!”, gritó Julián, brincando de su asiento.  “¡Ganaron!”

Una vez que los gritos de euforia se calmaron y la gente empezó a salir, Julián se dirigió a Zaid.  “Vamos a los camerinos.  ¡Ya quiero conocer a Antonio!”

“Estoy segura de que no dejan entrar a cualquier persona a los camerinos”, comentó la mamá de Julián”.

“No, pero Zaid conoce a Antonio.  Antes vivía en la misma ciudad en la que nació Antonio.  ¡Vamos, Zaid!  Tú nos puedes hacer entrar, ¿verdad?”

“Creo que él debe estar demasiado ocupado como para platicar con nosotros ahora mismo”, señaló Zaid, esquivando la mirada de su madre.

“Entonces, ¿puedes llevarme a conocerlo después?”, preguntó Julián.

“Lo siento, Julián, pero no creo que Zaid pueda hacerlo”, indicó la mamá de Zaid con la mirada puesta en su hijo.

En ese momento, Julián se dio cuenta de que Zaid no conocía en verdad a Antonio Solano.

Al día siguiente, en la iglesia, Julián le contó a su maestro lo que ocurrió en el partido.  “Zaid me dijo que conocía a Antonio Solano, pero no era verdad.  ¡No puedo creer que me haya mentido así!”

“Sí, él te mintió y eso estuvo mal”, afirmó el señor Jiménez.  “Pero me pregunto si también se mintió a sí mismo.  A veces, podemos engañarnos a nosotros mismos y creemos que conocemos a una persona cuando, en realidad, solo conocemos acerca de una persona.  Por ejemplo, podemos decir que conocemos a Jesús porque hemos oído acerca de Él en la iglesia.  Quizá incluso podamos recitar versículos de la Biblia que hablen de Él, pero si nunca hemos puesto nuestra confianza en Él como nuestro Salvador, no lo conocemos personalmente… solo conocemos acerca de Él”.

Julián miró a su maestro.  “¿Señor Jiménez?  Creo que no conozco en verdad a Jesús.  Sé sobre Él, pero ahora sé que no es lo mismo.  ¡Quiero conocerlo personalmente!”  – JAN L. HANSEN

TÚ PUEDES CONOCER PERSONALMENTE A JESÚS

VERSÍCULO CLAVE: FILIPENSES 3:10 (NTV)

QUIERO CONOCER A CRISTO Y EXPERIMENTAR EL GRAN PODER QUE LO LEVANTÓ DE LOS MUERTOS.

¿Conoces a Jesús como tu amigo y Salvador?  ¿O es alguien de quién solamente has escuchado?  Él desea ser tu mejor amigo y estar contigo todos los días de tu vida.  Tú puedes conocerlo personalmente al confiar en Él como tu Salvador.  (Presiona aquí para que conozcas acerca de las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).

Clave de Hoy
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