Listos para las tormentas

Un resplandeciente relámpago y un fuerte trueno hicieron saltar a Adela.  En ese momento, las luces de su habitación se apagaron.  “¡Mamá!”, gritó.  La niña esperó unos momentos.  “¡Mamá!”, gritó otra vez.

“Aquí estoy”, indicó su madre, entrando a la habitación.

“¿Dónde está mi papá?”, preguntó Adela mientras otro trueno sacudía la casa.  “¡Ese relámpago estuvo tan fuerte!”

“Lo sé”, afirmó su madre.  “Vamos abajo para buscar unas linternas”.

Adela y su mamá bajaron a tientas por las gradas.  Cuando giraron para entrar en la sala, Adela chocó con algo.  “¡Oh!”, exclamó, sorprendida.

La niña oyó una risa.  “Solo soy yo, hijita”, expresó la voz reconfortante de su papá.  “Encontré un par de linternas, pero no funcionan”.

“Bueno, ¡necesitamos unas que funcionen!  Está tan oscuro que ni siquiera pude verte”, señaló Adela.  “¿Cuál es el problema de las linternas?”

“No las hemos usado en mucho tiempo y estoy seguro de que las baterías ya deben estar muertas”, explicó su padre.  “Mañana compraré nuevas baterías”.

Una brillante luz encendió la habitación.  “Bueno, después de esto será mejor que guardemos las linternas en mejor forma, para que estemos listos cuando vengan las tormentas”, comentó Adela.

“Buena idea”, dijo su mamá, “pero por ahora voy a sacar unas velas.  Siempre tengo unas guardadas en la cocina, por si acaso.  ¡estoy preparada!”

“¿Esto no les recuerda el sermón que el pastor Gustavo dio la semana pasada?”, preguntó papá después de haber encendido las velas.

Adela negó con la cabeza.  “No habló sobre tormentas”.

“No”, admitió su madre, “pero mencionó un tipo distinto de tormenta.  El pastor Gustavo señaló que leer la Palabra de Dios todos los días nos ayuda a estar listos para cualquier tormenta que podamos afrontar en nuestras vidas.  La Biblia también nos da luz.  Es una luz en nuestro camino, mientras andamos por la vida con Jesús”.

“Es verdad”, subrayó su padre.  “Leer la Biblia nos ayuda a recordar que le pertenecemos a Él.  Entonces, cuando las tormentas de la vida se crucen en nuestro camino, cosas como dificultades, tristeza o tentación, estaremos preparados para afrontarlas, sabiendo que Él siempre está con nosotros”.

“Sí recuerdo que el pastor Gustavo dijo eso”, meditó Adela.  Luego ahogó un grito mientras un relámpago retumbaba por encima de la casa.

Papá rio y tomó su Biblia, que estaba en la mesa de la sala.  “¿Qué tal si leemos algunos versículos para resistir esta tormenta?” – GAIL RUESTER

LEE LA BIBLIA REGULARMENTE

VERSÍCULO CLAVE: SALMO 119:105

LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA, Y LUZ PARA MI CAMINO.

¿Lees la Biblia todos los días?  Leer la Palabra de Dios te ayuda a prepararte para las tormentas de la vida al recordarte quién eres en Jesús y que Jesús está siempre contigo.  Entonces, cuando te sientas solo o triste, o cuando sientas la tentación de hacer algo malo, puedes ser consolado y animado por la Palabra de Dios.  Lee la Biblia todos los días para que su luz brille en tu camino.

Clave de Hoy
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