Llamas candentes

Avelina salió del autobús y llegó dando fuertes pisotones a la puerta de la casa, donde su mamá la esperaba.  “¡Odio a la señora López!”

“¿La odias?”, preguntó la madre mientras abría la puerta.  “Esas son palabras muy fuertes.  ¿Qué pasó?”

“Bueno, me olvidé mi tarea, así que la señora López quitó puntos a toda la clase, por lo que no pudimos ver una película hoy, ya que no teníamos los suficientes puntos por comportamiento.  ¡Y todos se enojaron conmigo!  ¡Quisiera que la atropellara un autobús!”

Su mamá la miró con severidad, pero luego cambió de tema.  “Avelina, ven conmigo a la cocina”.  La madre caminó hacia la estufa de gas y encendió la llama.  “¿Recuerdas la vez que cocinamos juntas la semana pasada?” 

“¡Por supuesto!  Hicimos pasta en la estufa, ¡y quedó tan deliciosa!”

“¿Te acuerdas de lo que te dije acerca de tener cuidado con la estufa a gas?”

Avelina se quedó pensando por un momento.  “Me dijiste que debía tener cuidado, que el fuego era bueno para cocinar, pero que también era peligroso”.

“Sí.  Me parece que los sentimientos que albergas ahora se parecen un poquito a la estufa”.

“¿A qué te refieres?”

“Bueno, el enojo puede ser usado para el bien.  Es lo que se conoce como ira justa, por ejemplo, cuando te enojaste porque estaban atacando a tu amiga Marisa.  La ira justa es como cuando usamos el fuego para hervir el agua, nos ayuda a identificar las cosas que están mal para corregirlas.  El enojo que Jesús sintió cuando vio que los cambistas de dinero se aprovechaban de la gente en el templo de Dios fue una ira justa.  Pero la ira también puede ser mala.  Es el enojo que se convierte en sentimientos de odio y amargura.  Eso sería como tocar el fuego con mis manos, sin protección.  Jesús nos dice que amemos, no que odiemos.  Él nos recuerda que perdonó nuestros pecados y nos ayuda a amar a otros, aun cuando nos enojemos con ellos”.

Avelina se quedó en silencio por un momento.  “Creo que me enojé porque estaba avergonzada”, confesó.  “Le eché la culpa a la señora López, pero la verdad es que fui yo la que no hizo la tarea.  No es verdad que quiero que la atropelle un autobús.  ¡Eso sería terrible!  ¿Quién nos enseñaría ciencias?”

“Me alegra que no odies a tu maestra”, señaló mamá.  “Ahora, ¿qué te parece si cocinamos pasta?”  —  NAOMI VROEGOP

NO ODIES; AMA

VERSÍCULO CLAVE: EFESIOS 5:2

ANDEN EN AMOR, ASÍ COMO TAMBIÉN CRISTO LES AMÓ Y SE DIO A SÍ MISMO POR NOSOTROS, OFRENDA Y SACRIFICIO A DIOS, COMO FRAGANTE AROMA.

¿Hay alguien que te haya hecho enojar?  ¿Es por la forma en que te trataron a ti o a otras personas?  Aun si tuvieras una buena razón para enojarte, la ira puede ser peligrosa.  No permitas que tu enojo se convierta en sentimientos de amargura u odio.  Conversa con Jesús sobre cómo te sientes.  Confía en que Él te ayudará a perdonar a esa persona y a mostrarle Su amor.

Clave de Hoy
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