Leche espiritual

—¿Qué opinas de estos versículos, Tiago? —preguntó su padre.

—¿Qué? —Tiago tenía su mirada perdida. Estaban teniendo el devocional en la sala y el niño vio cómo los demás se quedaron mirándolo, esperando una respuesta—. Oh, lo siento, creo que no escuché esa parte.

—¿Oíste algo de lo que acabo de leer? —le inquirió papá.

Tiago trató de recordar aunque sea un poquito de lo que su padre leyó, pero negó con la cabeza.

—Estaba viendo los cachorritos —su perrita y sus seis cachorritos estaban en una caja junto al sillón. Tiago se inclinó y cargó al más pequeño—. Rusty todavía no come —indicó mientras acariciaba el pelaje del perrito.

Su padre frunció el ceño.

—Creo que debimos llevar a los perros al porche de la puerta trasero. Déjalos ahora y después del devocional trataremos de hacer que Rusty tome de una botella o que lama un poquito de leche de tu dedo.

—Le puedo dar un poco de mi dulce —ofreció Aurora, la hermanita menor de Tiago, mientras el niño dejaba a Rusty nuevamente con la perrita.

—No, hijita —expresó mamá—. Creo que lo que él necesita ahora es leche.

Papá asintió.

—Todos comenzamos con leche y después necesitamos comer otros alimentos —él hizo una pausa—. Estoy pensando en dos tipos diferentes de alimentos. ¿Pueden adivinar cuáles son?

—Leche y carne —adivinó Tiago.

—Sí, ¡helado y hamburguesas! —exclamó Aurora.

Su padre rio.

—Estoy pensando en dos cosas mucho más diferentes. Esos son alimentos para nuestra salud física, pero también necesitamos comida para nuestra salud espiritual —papá sostuvo en alto su Biblia—. Esta es nuestra fuente de alimento espiritual. La Biblia nos habla de Jesús y de lo que hizo para salvarnos. Cuando la leemos y guardamos lo que dice en nuestro corazón, Dios la usa para ayudarnos a crecer en nuestra fe. La verdad de Su Palabra nos ayuda a permanecer fuertes y saludables espiritualmente.

Tiago estaba seguro de que su padre le estaba hablando a él.

—Escucharé mejor —prometió.

Papá asintió, abrió la Biblia y leyó nuevamente unos versículos.

—¡Oye, yo conozco esos versículos! —aseguró Tiago—. El pastor Juan habló de ese pasaje la semana pasada en la iglesia —el niño miró a Rusty y sus ojos se iluminaron—. ¡Miren! ¡Rusty está comiendo!

—No solo Rusty —afirmó su padre—. ¡Los dos están recibiendo su alimento!

HEATHER M. TEKAVEC

ALIMÉNTATE DE LA PALABRA DE DIOS

VERSÍCULO CLAVE: 1 PEDRO 2:2

DESEEN COMO NIÑOS RECIÉN NACIDOS, LA LECHE PURA DE LA PALABRA, PARA QUE POR ELLA CREZCAN PARA SALVACIÓN.

¿Estás disfrutando de la leche de la Palabra de Dios? ¿Te tomas el tiempo cada día para leer algo de tu Biblia y aprender un poco más sobre Jesús? ¿Aplicas lo que has aprendido a tu vida? Dios nos dio la Biblia para que podamos conocer la verdad de quién es Él y lo que ha hecho por nosotros. El Señor usa las Escrituras para ayudarnos a conocer mejor a Jesús y a crecer en nuestra fe. No te mueras de hambre espiritualmente. ¡Lee tu Biblia!

Clave de Hoy
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