Las latas caídas

“Necesito comprar algo para la comida antes de llevarte a tu partido, Cristóbal”, le dijo su madre mientras se estacionaba en el supermercado.  “Puedes venir conmigo, pero tienes que cuidarle a tu hermanita mientras voy rápido a hacer las compras.  Te veo en la caja en diez minutos”.

“Está bien”, respondió Cristóbal.  “Vamos, Elisa”.  El niño tomó la mano de su hermanita para salir del automóvil.

“¡Mira!”, exclamó la niña cuando entraron en el supermercado.  “¡Dulces!”

“No toques nada, Elisa”, le advirtió Cristóbal.  Cuando entraron a uno de los pasillos, se encontraron con un compañero de clase del niño.  “Hola, Beto”, saludó Cristóbal, y los dos niños comenzaron a platicar.

¡PUM!  Cristóbal se dio vuelta para ver cómo su hermana estaba sentada en la mitad de una exhibición de sopas.  Había latas rodando por todo lado.  “¡Elisa!”, gritó el niño.  “¡Te dije que no tocaras nada!”  La pequeña se puso a llorar mientras Beto y Cristóbal trataban de volver a apilar las latas.  Un perchero los reemplazó en la tarea, así que el hermano mayor cargó a Elisa y corrió a buscar a su madre.

Esa noche, Cristóbal le contó a su padre lo que había sucedido en el supermercado.  “¡Sentí tanta vergüenza!”, aseguró.  “Solo quería esconderme.  ¡No quería que nadie supiera que Elisa era mi hermana!”

La niña frunció el ceño.  “¡Cristóbal me gritó mucho y me hizo llorar!  Yo también tenía vergüenza de él”.

“Entonces estaban avergonzados el uno del otro”, comentó papá.  “¿Eso no les hace acuerdo del versículo de la Biblia que leímos esta mañana?”

“Oh, sí… decía algo como que Jesús se avergonzaría de nosotros, ¿cierto?”, contestó Cristóbal.

Su padre asintió.  “A veces parecería que nos da miedo que otras personas sepan que amamos a Jesús.  A lo mejor dudamos en decirles que tenemos una relación con Él porque nos preocupa lo que pensarán de nosotros.  Pero los versículos que leímos esta mañana dicen que si nos avergonzamos de Jesús, Él se avergonzará de nosotros cuando regrese.  Eso nos da mucho que pensar, ¿no creen?”

“Sí”, afirmó Cristóbal.  “Cuando pensamos en todo lo que Jesús hizo por nosotros, deberíamos estar contentos de contarles a los demás sobre Él, sin importar lo que piensen o digan”.

“Así es”, expresó papá.  “Jesús estuvo dispuesto a cargar con la vergüenza de la cruz para que podamos ser salvos y tener vida eterna.  Nunca deberíamos avergonzarnos de Él”.  —  BRENDA DECKER

NO TE AVERGÜENCES DE JESÚS

VERSÍCULO CLAVE: MARCOS 8:38 (NTV)

SI ALGUIEN SE AVERGÜENZA DE MÍ Y DE MI MENSAJE…, EL HIJO DEL HOMBRE SE AVERGONZARÁ DE ESA PERSONA CUANDO REGRESE EN LA GLORIA DE SU PADRE.

¿Tus palabras y acciones demuestran que no te avergüenzas de Jesús?  ¿Demuestras abiertamente que vas a la iglesia y crees en la Biblia?  ¿Hablas a otras personas sobre Jesús?  ¿O te avergüenza que otros sepan que eres cristiano?  Jesús regresará un día como Rey.  ¿Se avergonzará Él de ti cuando regrese en Su gloria?  Vive cada día de tal manera que demuestres a los demás que amas y sigues a Jesús.

Clave de Hoy
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