Las espinas de la vida (Parte 2)

—Oye, Gracia, ¿ya hiciste alguna cosa para el desafío de la escuela dominical? —preguntó Patricia mientras las niñas caminaban a su casa, después de la escuela—.  Ya es jueves y todavía no he ayudado a sanar a nadie que tenga una herida o una necesidad —la niña se encogió de hombros—.  No me queda más que decirle a la señorita Linda que no soy una buena doctora.

Gracia vaciló.

—Conversé con Julieta y traté de hacerle sentir mejor por el divorcio de sus padres, pero… no sé —entonces cambió de tema—.  ¿Cómo te fue en el examen de matemáticas?

—Terrible —contestó Patricia—.  Saqué setenta y tres.

—Podría ser peor.  Dicen que casi todos en clase reprobaron —comentó Gracia—.  ¡Oí a unos niños decir que Lili no pudo resolver ni un solo problema! Se estaban riendo de ella.

—Parece que ella no es muy inteligente —opinó Patricia—.  Tampoco tiene muchos amigos.  Creo… —la niña se detuvo en medio de su oración y respiró profundamente—.  Gracia, ¿cómo te sentirías si siempre sacaras malas calificaciones, si todos los niños se rieran de ti y no tuvieras ningún amigo?

Gracia pestañó. 

—¿Estás pensando lo que creo que estás pensando?

Patricia asintió con una mirada muy seria.

Gracia suspiró.

—Una persona herida que necesita amigos… mi mamá diría que ella ha sido herida por las espinas de la vida.  Bueno, veamos si ella quiere venir a estudiar con nosotras esta tarde.

—Sí, pero ser sus amigas solo por una tarde no es suficiente —aseguró Patricia—.  Cuando te rompiste la pierna el año pasado, tomó mucho tiempo para sanar.  Estoy segura de que también tomará un tiempo para que el corazón lastimado de Lili sane.  Ella necesita amigas que estén a su lado más tiempo que una tarde.

—Es verdad —afirmó Gracia—.  Los amigos temporales no son verdaderos amigos de todos modos.  Los amigos reales son amigos todo el tiempo.

Patricia asintió.

—Esa es la casa de Lili.  Vayamos a invitarla.

Mientras caminaban hacia la puerta, Gracia tuvo una idea.

—Mi mamá me dijo que Jesús es el único que realmente puede sanar las heridas de las personas.  Al ser amigas de Lili… sus amigas verdaderas, podremos guiarla hacia Jesús porque Él es el mejor amigo que alguien puede tener.

—Es cierto —expresó Patricia mientras tocaba el timbre—.  Mostrémosle que Jesús quiere ser su amigo.

BARBARA J. WESTBERG

SÉ UN AMIGO DE VERDAD

VERSÍCULO CLAVE: PROVERBIOS 17:17

EN TODO TIEMPO AMA EL AMIGO.

¿Conoces a alguien que necesite un amigo?  ¿Estás dispuesto a brindar esa amistad?  Ser un amigo verdad, es decir, un amigo como Jesús, no es algo que se hace solo por uno o dos días.  Como dice el versículo clave de hoy, un amigo ama en todo tiempo.  Sé ese tiempo de amigo, un amigo que esté dispuesto a escuchar, animar y ayudar día a día.  Confía en que Jesús te ayudará a ser un amigo como Él, para que puedas guiar a otras personas al Señor.

Clave de Hoy
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