La vieja lata de estaño

“¡Mira!”, exclamó Noemí mientras señalaba una lata de estaño afuera de su apartamento.  “A alguna persona por aquí le gusta botar basura”.

“Sí”, contestó Samuel.  “Vamos a recoger esa vieja lata para reciclarla”.  Cuando la recogió, notó que algo estaba metido adentro.  “¡Oye!  ¡Aquí hay dinero!”

Samuel y Noemí se apresuraron al interior de su hogar, dialogando entusiasmados sobre todas las cosas que podrían hacer con el dinero.  “¡Esperen!”, advirtió su papá cuando se enteró de esto.  “Es una fuerte suma de dinero.  Debemos ver si podemos encontrar a quien lo haya perdido, para devolvérselo”.

Los niños se miraron el uno al otro con tristeza, pero le entregaron el dinero a su padre.

“Creo que encontré al dueño de este dinero”, les contó el papá a sus hijos, al día siguiente.  “De camino al autobús, esta mañana, un hombre sin hogar que frecuentemente veo en la parada se veía muy perturbado.  Le pregunté qué le pasaba y me comentó que perdió una lata de estaño que contenía todo su dinero.  Cuando le pregunté cuánto dinero había en la lata, me dio la misma cantidad que encontramos en esta”.

“Pero no se lo vamos a entregar, ¿verdad?”, preguntó Samuel.  “Probablemente obtuvo ese dinero haciendo que la gente piense que él lo necesita cuando en realidad planeaba usarlo para algo malo, como drogas”.

“Eso no lo sabes”, afirmó el papá.  “Podría utilizar el dinero para comprar alimentos y frazadas.  En todo caso, el dinero le pertenece a él, no a nosotros, y debemos devolvérselo”.

Noemí frunció el ceño.  “¡Pero íbamos a usarlo para comprar alimentos y donarlos al fondo misionero de la iglesia!  Ahora todo se va a desperdiciar”.

“Me da la impresión de que no tienen una muy buena opinión de la persona que perdió este dinero”, señaló su padre.  “Pero es similar a esta vieja lata de estaño.  Ustedes pensaron que solo era basura, pero cuando miraron adentro, encontraron algo valioso.  Ese hombre sin hogar también es valioso.  Dios lo ama tanto que envió a Jesús a morir por él.  Como Sus hijos, Dios desea que ustedes le muestren a ese hombre lo amado y valioso que es.  Pero hablan de él como si fuera un pedazo de basura”.

Samuel y Noemí bajaron sus cabezas.  “Lo siento, papá”, expresó Samuel.  “Le devolveremos el dinero”.

“Sí”, indicó Noemí.  “Y hagámosle una tarjeta que diga cuánto Jesús le ama”.HARRY C. TROVER

MUESTRA EL AMOR DE DIOS A TODOS

VERSÍCULO CLAVE: SANTIAGO 2:9 (TLA)

PERO SI USTEDES LES DAN MÁS IMPORTANCIA A UNAS PERSONAS, Y LAS TRATAN MEJOR QUE A OTRAS, ESTÁN PECANDO.

¿Muestras el amor de Dios a todos y los tratas con respeto?  ¿O solo tratas bien a las personas que crees que lo merecen?  Ninguno de nosotros merece el amor de Dios, todos somos pecadores, todos hemos hecho cosas malas.  Pero Dios nos ama de todos modos.  ¡Nos ama tanto que envió a Su propio Hijo a morir por nuestros pecados!  Y Él desea que mostremos ese mismo amor a otros, sin importar quiénes sean.

Clave de Hoy
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