La reacción incorrecta

Laila entró en la casa más abruptamente que de costumbre.  “Ya me harté de ella”, exclamó mientras se dejaba caer en una silla de la mesa de la cocina.

“¿Te hartaste de quién?”, preguntó su madre.

“Aurora, ¿quién más?”  Inquieta, Laila empujó la silla y se puso a jugar con un mechó de su cabello.  Se mordió su labio inferior antes de comenzar a explicar.  “¿Recuerdas lo que le di por su cumpleaños?”

Mamá asintió.  “Le diste una suscripción por un año a la misma revista cristiana que tú recibes.  Si recuerdo bien, querías darle la suscripción porque le han gustado tus revistas y esperabas que eso le ayudara a conocer a Jesús”.

“Así es”, contestó Laila bruscamente.  “Ella lee mi revista cada vez que viene, así que gasté mi dinero ganado con arduo trabajo cuidado niños para comprarle esa suscripción.  Bueno, la escuché diciéndoles a unas niñas de la escuela que yo le estaba presionando con la religión.  ¡Les dijo que no ha leído ninguno de los dos fascículos que ha recibido hasta ahora!”

“Lo siento”, expresó su madre.  “No nos olvidemos de orar por ella”.

“¡Pero ella me hace quedar muy mal delante de las demás niñas!”, se quejó Laila.  “Siempre he sido una buena amiga para ella, ¡y ahora habla a mis espaldas de ese modo!”

“Hijita”, comentó mamá, “qué mal que ella haya reaccionado de ese modo, pero tú le diste esa suscripción porque esperabas que eso la ayudara a entender que necesita a Jesús.  Aurora todavía lo necesita, ¿cierto?”

“Bueno… sí”, respondió Laila.

“No te olvides de que Aurora solo ha recibido dos revistas”, afirmó su madre.  “Habrá diez meses más de revistas que llegarán a su casa.  Oremos para que las lea”.  Mamá hizo una pausa porque quería que Laila hiciera algún comentario, pero la niña no dijo nada.  “¿Sabes, hija?  Es posible que la reacción de Aurora a tu regalo se deba en parte a que sí ve su necesidad”, agregó la madre.  “Tal vez ha estado leyéndolas después de todo.  Has sembrado la semilla, pero es Dios el que debe obrar en su corazón y hacer que esa semilla crezca.  Solo Él puede hacerle ver su necesidad de Jesús.  Oremos para que el Señor lo haga”. 

“Está bien”, aceptó Laila después de un momento.  “Oraré”.  —  RUTH I. JAY

SÉ FIEL EN LLEVAR A OTROS HACIA JESÚS

VERSÍCULO CLAVE: 1 CORINTIOS 3:6 (NTV)

YO PLANTÉ LA SEMILLA EN SUS CORAZONES, Y APOLOS LA REGÓ, PERO FUE DIOS QUIEN LA HIZO CRECER.

¿Alguna persona reaccionó con enojo cuando trataste de llevarla a Jesús?  ¿Cómo respondiste?  No te desanimes ni te enojes por eso.  Más bien, sigue demostrando amor a esa persona y bríndale tu amistad.  El apóstol palabra comparó el contar a otros sobre Jesús con la siembra de una semilla.  Tu tarea es plantar la semilla del evangelio, pero es tarea de Dios hacer que esa semilla crezca.  Él es quien debe obrar en los corazones de la gente y mostrarles su necesidad de Jesús.

Clave de Hoy
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