La oración de las galletas

—¡Me encanta el chocolate! —exclamó Marilyn mientras veía cómo su tía ponía un pedazo de chocolate encima de una galleta maría.

La tía Kari sonrió.

—A mí también me encanta el chocolate. ¿Qué tal si pones tu malvavisco asado encima de este chocolate y yo usaré la otra galleta maría para sacarlo de tu palito?

Marilyn hizo como le instruyó su tía y después dejó a un lado su palito para tomar el plato que le entregó la tía.

—¡Qué delicia!

—Espero, antes de comer nuestras galletas, oremos y demos gracias a Dios por esta deliciosa golosina —indicó la tía Kari.

Marilyn frunció el ceño.

—No sé cómo orar.

—Bueno, orar es sencillo. Puedes hablar con Dios como lo harías con un amigo o como me hablarías a mí —la tía Kari sonrió al ver la expresión de Marilyn, que seguía confundida—. Déjame enseñarte. Podemos usar las galletas para recordar una forma de orar.

La tía Kari tomó una galleta maría.

—La primera galleta es el saludo. Puedes empezar la oración diciendo algo como: «Querido Dios» —ella tomó un pedazo de chocolate y lo puso encima de la galleta—. La segunda parte es dar gracias por todas las dulces bendiciones de Dios. Podemos recordarlo porque el chocolate es dulce. Puedes agradecer a Dios por las galletas que estamos a punto de comer, y yo puedo darle gracias porque tengo la alegría de tener tu visita esta noche. Puedes decir cualquier cosa por la que estés agradecida.

—¿Mi perrito, por ejemplo? —preguntó la niña.

La tía Kari sonrió.

—Exactamente, tu perro es un excelente ejemplo —ella tomó un malvavisco—. La siguiente parte de la oración son esas cosas pegajosas, la ayuda que necesitamos. Podemos recordar esa parte porque los malvaviscos son pegajosos, especialmente en estas galletas. Puedes pedirle a Dios que te ayude con cualquier cosa. Así como cuando tú y yo teníamos un examen que te preocupaba. Puedes pedirle que te mantenga a salvo en tu camino a casa esta noche.

—¿Y qué es la otra galleta maría? —preguntó Marilyn.

—Ese es el final de tu oración, decir amén. Amén significa: «así sea». Demuestra que sabemos que Dios es fiel y escucha cuando oramos.

—Que así sea —repitió Marilyn.

La tía Kari asintió.

—Dios nos ama tanto y quiere tener una relación con nosotros; por eso envió a Su Hijo, Jesús, para salvarnos del pecado. Es por causa de Jesús que podemos hablar con Dios en cualquier momento.

Marilyn sonrió.

—Está bien. Estoy lista para orar: «Querido Dios…».

KIMBERLY BROKISH

HABLA CON DIOS A TRAVÉS DE LA ORACIÓN

VERSÍCULO CLAVE: COLOSENSES 4:2 (NTV)

DEDÍQUENSE A LA ORACIÓN CON UNA MENTE ALERTA Y UN CORAZÓN AGRADECIDO.

¿Te gustan las galletas con chocolate y malvaviscos? ¿Las habías usado antes para orar? Podría parecer gracioso, y quizá te dé un poquito de hambre, pero es una excelente manera de recordar cómo orar. Cuando oramos, podemos decirle a Dios cualquier cosa que esté pasando en nuestras vidas, darle gracias a Dios por todas las bendiciones que nos ha dado, y pedirle ayuda con cualquier cosa que necesitemos. ¿De qué vas a orar esta noche?

Clave de Hoy
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