La mayor prioridad

—Oye, mamá, voy a la casa de Roberto para jugar baloncesto —gritó Vicente mientras se dirigía a la puerta.

—Alto ahí, jovencito —indicó su madre—. Tengo unas preguntas para ti.

—Está bien, pero apresúrate. Los chicos me están esperando —comentó Vicente mientras rebotaba su balón en la entrada.

—Para empezar, ¿podrías, por favor, dejar esa pelota quieta por un minuto? —le pidió mamá—. ¿Ya terminaste la lista de tareas que te di esta mañana?

Vicente hizo girar el balón en la punta de su dedo índice.

—Eh, la mayoría, sí.

—¿Leíste tu Biblia hoy?

—Oh, mamá. ¿Por qué no me dejas ir a jugar a la pelota con mis amigos un rato? Lo haré después.

—Sé que tú crees que lo harás después, pero de lo que he visto últimamente, solo piensas en el básquet. Te la pasas jugando, leyendo sobre ese deporte o mirándolo por la televisión.

—También pienso en las otras cosas —respondió Vicente—. Suenas como si yo fuera un adorador del baloncesto.

—Esa es una palabra interesante —opinó mamá—. La adoración puede definirse como una admiración excesiva de alguien o de algo. Y el básquetbol parecería ser lo único que te importa.

Vicente dejó de hacer girar el balón.

—Supongo que sí se ve mal.

—Jugar baloncesto no es malo. De hecho, me alegra que hayas encontrado un deporte que realmente disfrutes. Sin embargo, cuando se convierte en una prioridad, por encima de todo lo demás, eso no es bueno. La Biblia nos advierte de cuán fácilmente podemos hacernos dioses de las cosas que amamos en lugar de adorar al único Dios verdadero, que es quien nos da todas estas cosas buenas. El primero de los Diez Mandamientos dice: «No tendrás otros dioses delante de Mí». Eso significa que Jesús debería ser tu mayor prioridad. Él es quien te salvó del pecado y te dio vida eterna. Posiblemente el baloncesto te trae felicidad temporal, pero solo Jesús puede darte un gozo que perdura para siempre.

Vicente miró su balón de básquet. Sabía que su mamá tenía razón. Había permitido que el baloncesto se volviera más importante que todo lo demás.

—Creo que tienes razón —admitió—. Pero es difícil. Quiero seguir a Jesús, pero también me encanta jugar al básquet.

Su madre sonrió.

—Puedes seguir a Jesús y amar el baloncesto, hijo. Solo tienes que poner en el orden correcto tus prioridades. Disfrutar el básquetbol es un regalo de Dios, pero no es para que lo pongas por encima de todo lo demás.

KENDRA ANGLE

PON A JESÚS EN EL PRIMER LUGAR

VERSÍCULO CLAVE: MATEO 6:33 (NTV)

BUSQUEN EL REINO DE DIOS POR ENCIMA DE TODO LO DEMÁS Y LLEVEN UNA VIDA JUSTA, Y ÉL LES DARÁ TODO LO QUE NECESITEN.

¿Cuál es tu mayor prioridad? Es fácil dejar que los deportes, los pasatiempos o incluso los amigos se conviertan en las cosas más importantes de tu vida. Todas esas son cosas que Dios nos dio para disfrutarlas, pero ninguna de ellas debería llegar a ser más importante que Él. Jesús te ama y sabe que nada puede satisfacerte fuera de Él. Disfruta los regalos que el Señor te ha dado, pero adórale solo a Él.

Clave de Hoy
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