La llave equivocada

La mamá de Eduardo estaba haciendo la cena cuando el niño entró en su apartamento.  “Hola, mamá”, saludó mientras ponía su abrigo en el armario.  “¡El grupo de jóvenes estuvo genial!  Vino un misionero que nos habló sobre cómo contar a otros acerca de Jesús”.  El niño se encogió de hombros cuando oyó que un tazón golpeó fuertemente con el mesón.  “Ups”, pensó.  “Olvidé que quizá ella no quiera oír de esto”.

“Bueno, no comiences a predicarme a mí”, exclamó su madre.  “Estoy bien como estoy”.

“Pero, mamá”, señaló Eduardo, sintiendo que necesitaba decir algo, “la única manera de llegar al cielo es a través de Jesús.  Necesitamos que nuestros pecados sean perdonados”.

“Eduardo, si Dios es tan bueno como dices, entonces Él dejará que las personas buenas entren en el cielo.  La vida no ha sido fácil para mí, pero me las he arreglado para poner comida en la mesa y para cuidarte yo sola.  ¡Eso debería valer para algo!”

Eduardo suspiró.  “Mamá, lo que cuenta es lo que Dios dice.  Él dice que nadie es lo suficientemente bueno como para ir al cielo y que necesitas confiar en Su Hijo, Jesús”.

Su madre apretó los labios.  “Ya te dije que no quiero que me prediques”.

Al día siguiente estaba lloviendo cuando la mamá de Eduardo lo recogió de la escuela de camino a casa, después del trabajo.  Corrieron por la calle y la madre sacó sus llaves mientras subían corriendo por las gradas del edificio.

“Apúrate, mamá, ¡me estoy mojando!”, exclamó Eduardo mientras ella tonteaba con las llaves.

“No puedo meter la llave en la cerradura”, dijo su madre, tratando de introducirla nuevamente, pero no encajaba.

“¿Estás segura de que tienes la llave correcta?”, preguntó Eduardo.

Mamá miró la llave que tenía en la mano.  “¡Oh!  ¡Esta es la llave de nuestro apartamento, no de la puerta del edificio!”  Entonces buscó la llave apropiada y giró la cerradura.  “¡No puedo creer que estaba tratando de abrir esa puerta con la llave equivocada!”, comentó una vez estuvieron adentro.

“Pero, mamá, estabas tratando de hacer lo mismo con Dios”, indicó Eduardo, en voz baja.  “Estabas tratando de entrar en el cielo con tu propia bondad.  ¡Esa es la llave equivocada!”

Su madre se veía desconcertada.  Esta vez no discutió con Eduardo cuando Él le dijo que debía confiar en Jesús para ser salva.  JANICE M. JONES

SOLO JESÚS PUEDE SALVARTE

VERSÍCULO CLAVE: HECHOS 4:12

NO HAY OTRO NOMBRE [JESÚS] BAJO EL CIELO DADO A LOS HOMBRES, EN EL CUAL PODAMOS SER SALVOS.

¿Confías en Jesús para alcanzar la salvación de tus pecados?  ¿O crees que puedes llegar al cielo de algún otro modo?  La Biblia claramente enseña que Dios te ama y envió a Su Hijo, Jesús, para tomar el castigo de tu pecado, para que puedas recibir el perdón por las cosas malas que has hecho.  No hay otro camino para tener vida eterna.  Confía en Jesús hoy mismo.  (Presiona aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).

Clave de Hoy
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