La lamparita

—¿No estás muy viejo como para dormir con una lamparita? —el primó de Blasco, Omar, sonrió burlonamente al ver la lámpara en forma se superhéroe.

La cara de Blasco se puso roja como un tomate.

—Mi mamá me dijo que puedo usarla hasta que yo quiera.

—¿Tienes miedo de la oscuridad? —preguntó Omar.

La madre de Blasco los llamó para cenar en ese momento, y el niño se sintió muy feliz porque no tuvo que responder. Después que comieron y jugaron videojuegos por un rato, su primo se fue y era la hora de dormir.

Cuando Blasco entró en su habitación, miró su lamparita. Tal vez era demasiado infantil para él. Blasco la desconectó. La habitación quedó a oscuras, así que el niño fue corriendo a su cama y se tapó la cabeza con las cobijas. Cuando se asomó de debajo de la frazada, ni siquiera podía ver sus juguetes al otro lado de la habitación.

La puerta se abrió y Blasco casi saltó del susto.

—¿Mamá?

—¿Estás bien? —preguntó su madre—. Tu lamparita no está conectada.

—Yo la desconecté —Blasco se sentó en la cama—. Ya estoy muy grande para usarla.

—¿Ah?

Blasco asintió.

—Solo los niños chiquitos duermen con una lamparita. Yo puedo estar a oscuras.

—Todos necesitamos luz —mamá se sentó en el borde de la cama—. Sin luz, no podemos ver lo que nos rodea. Sin ella, la vida puede darnos un poco de miedo.

—Pero tú no tienes una lamparita en tu habitación —señaló Blasco.

—No —respondió su madre—. Duermo mejor sin una lámpara. Pero sí tengo un tipo diferente de luz. Una que tú también tienes.

—¿Cuál? —preguntó Blasco.

—Tengo la luz de Jesús y la llevo conmigo a todos lados. Hace que la oscuridad sea mucho menos aterradora —mamá dio palmaditas en el pecho de su hijo—. Tú tienes a Jesús contigo siempre. Él conquistó el pecado y la muerte para salvarte, y Él puede ayudarte en la oscuridad o cada vez que sientas miedo.

Blasco respiró profundamente.

—No me había puesto a pensar en eso. Siempre me he sentido solo cuando la lamparita está apagada.

—Nunca estás solo —mamá besó su mejilla—. Jesús siempre está contigo —ella se levantó—. Entonces, ¿qué hacemos con tu lamparita?

—¿Podrías volver a conectarla? —preguntó Blasco—. Sé que Jesús es mi luz, pero…

—Está bien que tengas también una lamparita para la noche.

Mamá conectó la lamparita y Blasco se tranquilizó cuando vio su brillo, y también pensó en cómo Jesús estaba con él.

BETHANY ACKER

JESÚS ES TU LUZ

VERSÍCULO CLAVE: JUAN 12:46 (NVI)

YO SOY LA LUZ QUE HA VENIDO AL MUNDO, PARA QUE TODO EL QUE CREA EN MÍ NO VIVA EN TINIEBLAS.

¿Tienes miedo de la oscuridad? Cuando está oscuro o cuando te sientes solo, ¿te hace sentir mejor saber que Jesús está contigo? Él promete que nunca te dejará y puedes hablar con Él en cualquier momento. Cuando sientas miedo, recuerda que Él está contigo, aun en la oscuridad.

Clave de Hoy
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