La deuda

“Ya llegué, mamá”, gritó Tiwa mientras entraba apurada al apartamento, después de la escuela.  La niña se detuvo de repente cuando vio que el rostro de su madre estaba lleno de lágrimas.  A su alrededor, en la mesa, había cartas arrugadas, carpetas y papeles dispersos.

“Mamá, ¿qué pasó?”, preguntó Tiwa.  “¿Por qué estás llorando?  No tenemos que mudarnos otra vez, ¿o sí?”

En los últimos dos años, se habían mudado varias veces.  A veces tuvieron que vivir con amigos por unas pocas semanas, hasta que finalmente se establecieron en el apartamento que había arriba de la tienda de la señora Ruales, donde su madre ayudaba.

“No, está bien, hijita”, contestó su madre.  “No estoy llorando porque esté triste o porque tengamos que mudarnos.  ¡Lloro porque estoy tan feliz!  Hoy finalmente terminé de pagar nuestra deuda.  Ha sido muy difícil desde que tu papá fue a la cárcel, pero al fin completé el último pago.  Al fin estamos libres de deudas, después de todos los sacrificios que hemos hecho”.  Mamá se acercó a Tiwa y le dio un abrazo.  “Gracias, hija, por todo lo que has hecho para ayudar.  También has tenido que hacer muchos sacrificios”.

Tiwa pensó en todas las veces, durante los dos últimos años, en que tuvieron que depender de donaciones de comida y ropa de su comunidad de la iglesia.  También tuvo que dejar de tomar clases de baile.  Al principio, la niña estaba enojada por todas las cosas a las que tuvo que renunciar, pero su ira fue reemplazada rápidamente por la aceptación de que nadie era perfecto… ni siquiera los adultos.

Más tarde, mientras comían su cena, la niña comentó: “Esto me recuerda a algo que dijo el pastor Iglesias sobre el perdón y la salvación.  Él dijo que no importa lo que hagamos, nunca podremos pagar la deuda que le debemos a Dios por nuestro pecado, pero la salvación es un regalo gratuito.  No es algo que tengamos que seguir pagando, como si fuera una deuda interminable.  Jesús pagó todo cuando murió en la cruz”.

“Es correcto”, afirmó su madre.  “Demos gracias porque finalmente estamos libres de deudas y ya no debemos ningún dinero.  Pero, más que nada, demos gracias porque Jesús pagó la deuda por nuestro pecado, para que podamos tener salvación y vida eterna”.  Ella sonrió a Tiwa.  “Y ahora, ¿qué te parece si hoy vemos una película?  Pero primero tendrás que decidir a qué clase de baile quieres unirte”.  —  CINDY LEE

JESÚS PAGÓ TU DEUDA

VERSÍCULO CLAVE: JUAN 3:16

PORQUE DE TAL MANERA AMÓ DIOS AL MUNDO, QUE DIO A SU HIJO UNIGÉNITO, PARA QUE TODO AQUEL QUE CREE EN ÉL, NO SE PIERDA, SINO QUE TENGA VIDA ETERNA.

¿Has superado una situación difícil?  Recuerda darle gracias a Dios por Sus bendiciones y fuerzas a lo largo del camino.  Y no te olvides de agradecerle por Su mayor bendición: que envió a Su Hijo, Jesús, a pagar la deuda por tu pecado.  Nunca hubieras podido pagar esa deuda por tu cuenta… solo puedes aceptar Su regalo gratuito de la salvación y la vida eterna.  ¿Lo has hecho?  Si no, ¡hazlo hoy mismo!  (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).

Clave de Hoy
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