La colcha de la memoria

—Esa colcha quedará tan genial cuando esté terminada —opinó Cecilia mientras observaba cómo su madre cosía una colcha de parches.

Mamá sonrió.

—Eso espero. Este proyecto es muy especial para mí —ella tomó algunos de los cuadrados de tela—. ¿Reconoces estas piezas de material?

—Son retazos de los vestidos que yo solía usar, ¿verdad? —preguntó Cecilia.

Su madre asintió.

—Sí, y me recuerdan que las cosas son mejores a la manera de Dios —dijo antes de empezar a coser otra vez—. Antes me sentía muy decepcionada y enojada cuando no me salía con la mía. Me molestaba con Dios cuando Él no contestaba mis oraciones como yo quería.

—¿En serio? —preguntó Cecilia—. Pero ¿cómo te recuerdan eso los pedazos de tela?

—Bueno —explicó mamá—, antes que vinieras a vivir con nosotros, yo quería tener un bebé con todo mi corazón. Oré para que podamos adoptar uno enseguida, pero eso no sucedió. Tu papá y yo oramos y oramos, y esperamos y esperamos. A veces me sentía enojada con Dios por no darme las cosas como yo quería.

—Pero entonces me encontraste a mí —dijo Cecilia.

—Ese es exactamente el punto —dijo su madre con una sonrisa—. Las cosas no sucedieron a mi manera. Dios tenía Su manera… y era mucho mejor. Él nos enseñó tanto durante esos años en los que tuvimos que esperar, y crecimos en nuestra relación con Jesús. Él nos recordó que estaba con nosotros en nuestro dolor e incertidumbre, y que quería que le llevemos nuestras preocupaciones y tristezas a Él. Aprendimos mucho sobre la paciencia y sobre confiar en Dios. Y después te adoptamos.

—Si hubieran tenido un bebé propio cuando lo querían, ¿me hubieran adoptado a mí de todos modos? —preguntó Cecilia.

—No lo sabemos con seguridad, pero tal vez no —respondió mamá—. Por esa razón, esta colcha es un proyecto tan especial para mí. Estoy cosiendo pequeños recordatorios de tu vida. Y mientras lo hago, recuerdo cuán maravilloso era, y sigue siendo, el camino de Dios para mí.

—¡Y para mí! —exclamó Cecilia mientras abrazaba fuertemente a su madre.

NANCE E. KEYES

CONFÍA EN CÓMO DIOS HACE LAS COSAS

VERSÍCULO CLAVE: ISAÍAS 55:9

COMO LOS CIELOS SON MÁS ALTOS QUE LA TIERRA, ASÍ MIS CAMINOS SON MÁS ALTOS QUE SUS CAMINOS.

¿Hay algo por lo que estás esperando y orando, que todavía no has recibido? ¿Te sientes triste o incluso enojado porque las cosas no han salido como querías? Jesús entiende y te invita a llevarle esos sentimientos a Él. Cuando lo hagas, permite que el Señor te recuerde de Su gran amor por ti y confía en que Él te ayudará a ser paciente. No siempre podemos entender Sus caminos, pero Dios promete que estará con nosotros y nos ayudará a seguir Su voluntad para nuestras vidas. Confía en el Señor, porque sabes que Sus caminos siempre son mejores.

Clave de Hoy
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