La caja para dar

Anya observó cómo Clemencia corría a su clase de la iglesia. La suela rota de su zapato desgastado chocaba con el piso. Clac… Clac… clac… Parecía que trataba de entrar sin que nadie lo notara. Anya sabía que el hermano de Clemencia había estado enfermo por un tiempo y la mayoría del dinero de la familia fue usado para pagar las cuentas del médico.

Su maestra, la señora Pérez, sostuvo en alto su Biblia.

—¿Quién quiere leernos el versículo de hoy?

Un niño llamado Adán levantó su mano.

—Lucas 3:11 —comenzó Adán—. El que tiene dos túnicas, comparta con el que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo.

—Ahora, ¿qué creen que significa este versículo? —preguntó la señora Pérez.

Anya levantó su mano.

—Significa que deberíamos compartir con los necesitados. Si tienes algo que ya no necesitas y conoces a alguien que lo podría usar, tienes que dárselo.

—Correcto —afirmó la señora Pérez—. Como creyentes, tenemos el poder de ser generosos porque Jesús fue tan generoso con nosotros, hasta entregar Su propia vida como sacrificio por nuestros pecados. Nunca podríamos dar tanto como Jesús nos ha dado, pero sí podemos ser generosos con lo que tenemos y compartir con los demás.

Anya pensó en Clemencia y en su zapato roto. Ella era muy más alta que Clemencia y muchos de sus pares ya le quedaban chicos, así como mucha ropa que todavía estaba en muy buen estado. De repente, tuvo una idea.

—Maestra, ese versículo de la Biblia me hizo pensar en una caja grande que tengo en la casa, donde pongo las cosas que ya no necesito —indicó Anya—. ¿Qué le parece si la traigo para que sea nuestra caja de donaciones? Podríamos usarla para recolectar ropa, zapatos, libros, juguetes o cualquier cosa que ya no necesitemos, y después dar esas cosas a quienes las necesiten.

—Sí —exclamó Adán—. ¡Incluso podríamos pintar camisetas en la caja para ayudarnos a recordar el versículo que leímos hoy!

—¡Me encanta esa idea! —declaró la señora Pérez—. Muy bien, Anya, trae la caja la próxima semana y yo traeré las pinturas.

Los niños gritaron de emoción y Anya sonrió. Cuando pensó en todo lo que Jesús le había dado, se emocionó al pensar en compartir lo que tenía con los demás. Después de la clase, le contó a su maestra que quería que Clemencia eligiera primero lo que hubiera en la caja.

CHRISTINE COLLIER

DA A LOS NECESITADOS

VERSÍCULO CLAVE: LUCAS 3:11

EL QUE TIENE DOS TÚNICAS, COMPARTA CON EL QUE NO TIENE; Y EL QUE TIENE QUÉ COMER, HAGA LO MISMO.

¿Sueles dar generosamente a las personas necesitadas? La Biblia dice que los cristianos demuestran su fe en Jesús al ayudar a quienes lo necesitan. Debido a que Jesús nos ha dado tanto, podemos dar a otros. Quizá conozcas a alguien que necesite algo en particular con lo que podrías ayudar. Aun si no conoces a nadie, hay muchas maneras de dar a la gente de tu comunidad y en todo el mundo. Pídele a Dios que te muestre lo que puedes hacer para ayudar.

Clave de Hoy
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