La billetera

¿Dónde dejé mi billetera?”, se preguntaba Nico mientras se alistaba para irse a la escuela.  Revisó sus bolsillos y buscó en su escritorio.  “Estoy seguro de que estaba en mi bolsillo cuando regresé del campo de béisbol después de la clase de educación física”.

Antes de ir a su casa, Nico y uno de sus amigos salieron a buscar por todo el diamante de béisbol.  No apareció la billetera.  Buscaron en el casillero de Nico, pero tampoco estaba ahí.  Preguntaron a los otros niños si la habían visto.  Nadie la vio.  Cuando Nico llegó a su casa, buscó por toda la casa, a pesar de que estaba seguro de que no estaría ahí.  Tenía razón.  Pero, al día siguiente, cuando buscó en la caja de objetos perdidos y encontrados de la escuela, soltó un suspiro de alivio.  “¡Ahí está!”, exclamó gozoso.

Esa noche, Nico les contó feliz a sus padres que había encontrado su billetera. 

“Tu billetera perdida y encontrada me recuerda a algunas parábolas que contó Jesús”, comentó papá.  “En una de ellas, un pastor buscó a la oveja perdida hasta que la encontró.  En otra, una mujer perdió una moneda y la buscó hasta encontrarla.  Tanto el pastor como la mujer llamaron a sus amigos para contarles que había encontrado lo que estaba perdido, para que pudieran regocijarse juntos”.

Nico sonrió.  “¿Hicieron una fiesta? ¡Podría invitar a mis amigos para celebrar que encontré mi billetera!”

Su madre rio.  “Dejaremos la fiesta para otro día, pero puedes comer un poco de pastel”, indicó antes de sacar el postre.  “¿Sabes quién más está feliz cuando encuentran a quien estaba perdido?”

“No, ¿quién?”, preguntó Nico.

“¡Jesús!”, respondió mamá.

Nico se veía confundido.  “¿Jesús está feliz porque encontré mi billetera?”

“Bueno, estoy segura de eso, porque Él te ama”, aseguró su madre, “pero estaba pensando en cuando las personas son encontradas, no las billeteras.  Jesús contó esas parábolas para mostrarnos cómo Él busca a las personas perdidas en el pecado y celebra cuando son encontradas”.

Papá asintió.  “La Biblia dice que los ángeles en el cielo se regocijan cuando un pecador perdido se convierte a Jesús y recibe la salvación”.

Nico probó un pedazo de pastel.  “Entonces, ¿hubo una fiesta en el cielo cuando confié en Jesús como mi Salvador?  ¡Qué genial!”

“Por supuesto que sí”, afirmó su padre.  “Así es como Jesús nos ama”.  —  JORLYN A. GRASSER

JESÚS QUIERE ENCONTRARTE Y SALVARTE

VERSÍCULO CLAVE: LUCAS 19:10

PORQUE EL HIJO DEL HOMBRE [JESÚS] HA VENIDO A BUSCAR Y A SALVAR LO QUE SE HABÍA PERDIDO.

¿Alguna vez has perdido algo y lo has buscado mucho tiempo?  ¿Recuerdas lo feliz que te sentiste cuando finalmente lo encontraste?  Así es como Jesús describe el gozo que hay en el cielo cuando un pecador perdido se vuelve a Él.  Jesús vino a esta tierra para buscar y salvar a los pecadores.  Él entregó Su vida para que ellos fueran encontrados.  ¡Así es como Dios te ama!  Cuando confías en Él, ya no estás perdido.  Has sido encontrado.  (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Jesús tiene para ti).

Clave de Hoy
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