Esperan oír

Olga revisó el buzón que estaba frente a su casa por tercera vez.  “¡Todavía no llega el correo!”, le indicó a su madre.  “Debería haber llegado hace mucho tiempo.  Papá pidió para mí un regalo adelantado de cumpleaños por Internet, y se supone que llega hoy.  Me dijo que podría abrirlo cuando llegue”.

“Trata de ser paciente”, le aconsejó mamá cuando la niña se sentó en las gradas de la entrada.

Un tiempo después, la madre notó que Olga seguía sentada en las gradas.  “Veo que sigues esperando”, comentó mamá.  “Eso me recuerda una historia que nos contó el misionero que visitó nuestra iglesia la semana pasada”.  Mientras hablaba, un vehículo giró en la esquina.

“¡Ahí está el correo!”, chilló Olga, levantándose de un brinco.  Corrió hacia la calle y tomó los envíos que le entregó el cartero.

“Mi regalo llegó”, aseguró la niña, regresando a la casa.  Ella empezó a abrir el paquete.  “¿Cuál era la historia?”

“Esa en que se compara a los cristianos con los carteros, ¿te acuerdas?”, preguntó su madre.  “Los carteros entregan mensajes y nosotros también deberíamos hacerlo.  Tenemos el mensaje más importante que se haya compartido y Dios nos ha designado para que lo entreguemos a la gente de todo el mundo”.

“Lo recuerdo”, afirmó Olga.  “El misionero dijo que la gente en todo el mundo espera que alguien venga y les dé el mensaje de Dios, así como yo esperaba mi paquete”.

“Sí, pero no son solo están esperando las personas que viven en lugares lejanos”, explicó mamá.  “La gente también espera aquí, en nuestra ciudad.  A lo mejor no saben que necesitan a Jesús, pero con frecuencia buscan un significado para sus vidas.  De cierta manera, están buscando a Jesús, aunque no lo sepan”.  La madre suspiró.  “Hay tantas personas que necesitan oír las Buenas Nuevas de lo que Jesús ha hecho para salvarlas”.

“Sí”, expresó Olga.  “Me pregunto si algún día Dios me enviará a algún lugar lejano como misionera”.  La niña sonrió y sostuvo en alto lo que había sacado del paquete: una pequeña Biblia de cuero con flores rosadas y moradas en la cubierta.  “Pero después de esperar tanto por esta Biblia, ella me ayudará a recordar que debo compartir su mensaje con los que esperan también oírlo aquí cerca”.  —  RUTH I. JAY

COMPARTE EL MENSAJE DE DIOS

VERSÍCULO CLAVE: MARCOS 16:15 (NTV)

ENTONCES[JESÚS]  LES DIJO: “VAYAN POR TODO EL MUNDO Y PREDIQUEN LA BUENA NOTICIA A TODOS”.

¿Has entregado el mensaje de Dios a otra persona?  No necesitas ir a otro país para hacerlo.  Hay personas en todo el mundo que esperan oír que Jesús los ama, que murió y resucitó para salvarlos, incluyendo a las personas que viven cerca de tu casa.  Conserva la voluntad de llevar Su mensaje dondequiera que Él te envíe, ya sea en algún lugar lejano del mundo o en tu propio vecindario.

Clave de Hoy
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