Escucha el llamado

“Mamá, ¡hace mucho frío!”, exclamó Camilo mientras se ponía un suéter.  “¿Cuándo viene el hombre que va a reparar la calefacción?”

“Me dijeron que podría estar aquí en las próximas horas”, contestó su madre.  “¿Qué tal si nos acurrucamos bajo las cobijas y vemos una película mientras esperamos?”

Camilo trajo una frazada abrigada y encontró un lugar en el sillón.  “¿Podemos encender el sonido de cine?”, preguntó.

Su mamá asintió.  Entonces Camilo tomó el control remoto y aplastó los botones.  En pocos minutos, la habitación se llenó con los ruidos de la película y el niño se metió tanto en la trama que se olvidó que tenía frío.  Cuando terminó la película, se sintió mucho más frío que antes.  “¿No debería estar aquí el señor de la calefacción?”, preguntó.  “¡Hace tanto frío que mi nariz está congelada!”

La madre se levantó y abrió la puerta.  “¡Oh, no!”, se lamentó mientras tomaba una nota que alguien dejó en la puerta.  “Él estuvo aquí.  Debe ser que no escuchamos cuando llamaba a la puerta por la película”.  Rápidamente, mamá tomó su teléfono celular y llamó una vez más al técnico.  “La buena noticia es que solo está a un par de kilómetros de distancia, reparando la calefacción de otra persona”, le explicó a Camilo unos minutos después.  “El señor volverá después que termine con ese trabajo.  Dijo que llamó a la puerta varias veces, pero no respondimos, así que se fue”.

Camilo suspiró y tomó otra cobija.  “Esto me recuerda una canción que cantamos en la iglesia, que tiene una parte que dice así: ‘He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo’”.

Mamá hizo un gesto afirmativo.  “Esa canción está basada en un pasaje de Apocalipsis, donde Jesús dice que Él llama a la puerta de nuestro corazón cuando oímos la verdad de Sus palabras.  Si le dejamos entrar, podremos disfrutar una relación cercana con Él, como nuestro Salvador.  Pero, así como la película nos distrajo y evitó que escucháramos el llamado del técnico, podríamos distraernos por las cosas que vemos y oímos a nuestro alrededor.  A lo mejor pensamos que el dinero o el éxito es lo más importante, o que podemos cuidarnos a nosotros mismos”.

“Ese es un llamado que no quiero perderme”, afirmó Camilo.  En ese momento, alguien llamó a la puerta de la casa y el niño corrió a abrirla.  – MELISSA YEAGLE

RESPONDE AL LLAMADO DE JESÚS

VERSÍCULO CLAVE: APOCALIPSIS 3:20

YO ESTOY A LA PUERTA Y LLAMO; SI ALGUIEN OYE MI VOZ Y ABRE LA PUERTA, ENTRARÉ A ÉL, Y CENARÉ CON ÉL Y ÉL CONMIGO.

¿Has oído el llamado que hace Jesús en la puerta de tu corazón?  No permitas que nada te distraiga de responder a Su llamado.  Nada es más importante que tener una relación con Él como tu Salvador.  Jesús quiere que disfrutes una vida llena de las bendiciones abundantes de conocerlo a Él.  Si oyes que llama a tu puerta, ¡déjalo entrar!

Clave de Hoy
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