Es hereditario

—¡Oh, mamá!  ¿Por qué tengo pecas?  —se quejó Eulalia mientras examinaba su cara en el espejo.

—Alégrate porque no tienes verrugas —comentó su hermano, Martín—.  Además, ¿qué tienen de malo las pecas?  Mamá tiene pecas y es linda.

Eulalia se encogió de hombros.

—Eso es diferente.

—No me sorprende que tengas pecas —comentó su madre—.  Es hereditario.

—¿Qué significa eso, mamá? —preguntó Martín.

—¡Significa que no hay esperanza para mí! —refunfuñó la niña.

—Los hijos heredan algunas de las características que tienen sus padres y abuelos —explicó la madre—.  Por ejemplo, las pecas son una característica de nuestra familia.  Como dijiste, hijo, yo las tengo.  Tu abuela y tu bisabuela también tenían pecas, y ahora Eulalia las tiene.  Otra cosa que tenemos en la familia es el cabello rizado.  Los dos heredaron esa característica.

—Eso no está tan mal, supongo —expresó Eulalia—.  ¿Qué más heredamos?

—Bueno, Martín sacó los ojos cafés de su padre y los ojos de Eulalia son azules, como los míos —indicó mamá—.  La gente dice que te pareces a mí, hija, y te ven muy parecido a tu papá, Martín.  Entonces ambos son un reflejo de tu padre y de mí.

—Nos parecemos mucho a ti y a papá porque nacimos en su familia, ¿verdad? —preguntó el niño.

Su madre asintió.

—Puede que no siempre aprecien todos los rasgos que han heredado, pero ambos tienen mucho de nosotros y se parecen tanto que es obvio que son parte de nuestra familia.

—¡Con todo y pecas! —exclamó Eulalia con una sonrisa.

—¿Saben, hijos? —dijo mamá—.  Ya que somos cristianos, somos parte de otra familia también, de la familia de Dios.  Cuando ponemos nuestra confianza en Jesús, la Biblia dice que «nacemos de nuevo».  Fuimos liberados del pecado y nos convertimos en hijos de Dios, entonces Él puso las características que Él tiene en nuestros corazones, rasgos como el amor, la fidelidad y la paciencia, por ejemplo.  Cuando nuestras palabras y acciones reflejan el carácter y el amor de Jesús, los demás pueden ver que somos hijos de Dios.

—Eso es lo que nos enseñó el señor Erazo la semana pasada en la escuela dominical —explicó Martín—.  Dijo que nos hacemos más parecidos a Jesús cuando crecemos en nuestra fe.

Su madre estuvo de acuerdo.

—Cuando desarrollamos las características que Él nos ha dado y las demostramos con nuestras vidas, es claro ver que Le pertenecemos a Dios. — BRENDA DECKER

REFLEJA EL CARÁCTER DE DIOS

VERSÍCULO CLAVE: EFESIOS 5:1

SEAN, PUES, IMITADORES DE DIOS COMO HIJOS AMADOS.

¿Perteneces a la familia de Dios?  ¿Las demás personas ven a Jesús y Su amor en ti?  Cuando pusiste tu confianza en el Señor, Él te salvó del pecado y te dio las características que Él tiene para que puedas reflejar Su carácter a las demás personas.  Mientras conoces mejor a Jesús, Él te ayudará a crecer para que te pareces más a Él cada día.  Deja que tu vida y la forma en que tratas a otros sean un reflejo de Jesús para los demás, de modo que puedan ver el amor que tu Padre celestial tiene por ellos.

Clave de Hoy
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