Equipo de protección

“Danilo, trae tu equipo de receptor y te ayudaré a entrenar”, gritó su padre mientras abría la puerta trasera de la casa.  El niño salió en desbandada, tomó su equipo y fue corriendo a la puerta.  Su hermanita, Gema, estaba cerca, detrás de él.

Danilo se detuvo en el patio y se puso el protector por encima de su cabeza para abrocharlo a cada lado.  Luego deslizó las canilleras de plástico en cada pierna y apretó las correas.  Finalmente, se puso la máscara de receptor y agarró su guante.  “¡Listo!”, exclamó mientras corría al patio trasero.

El niño se agachó y se ubicó en la posición de receptor.  Papá tomó viada y lanzó la pelota lo más fuerte que pudo.  La bola rebotó en el guate de Danilo, saltó hacia arriba y le golpeó con fuerza en la máscara protectora.

Gema, quien estaba observando, ahogó un grito y corrió hacia su hermano.  “Danilo, ¿te hiciste daño?  ¡La pelota te golpeó en la cara!”

“No, Gema.  Estoy bien”, aseguró Danilo.  “No me hice daño.  La máscara detuvo a la bola y evitó que me hiriera.  ¿Ves?”  El niño sonrió y levantó su máscara para mostrarle a su hermanita que su cara estaba bien.

“¡Qué alivio!”, declaró Gema.  “La pelota te golpeó con mucha fuerza.  ¡Estaba segura de que te había hecho mucho daño!”

Danilo sonrió.  “Estoy bien”, afirmó antes de reanudar el entrenamiento con su padre.

Esa noche, en el devocional familiar, papá decidió leer sobre la armadura de Dios.  “Niños,  hoy vieron ustedes cómo el equipo deportivo protege nuestros cuerpos y evita que nos hagamos daño”, explicó.  “Dios también nos da protección para nuestro bienestar espiritual.  La armadura de Dios nos protege de los trucos malvados de Satanás y de sus mentiras”.

Gema se veía sorprendida.  “¿Quieres decir que no debemos tenerle miedo?”

“Así es, hijita”, respondió su padre.  “Cuando nos vestimos con la armadura de Dios, es decir, cuando confiamos en Jesús y recordamos Sus promesas, estamos protegidos de las artimañas y los engaños de Satanás.  El diablo no tiene poder sobre nosotros porque Jesús lo derrotó cuando murió en la cruz y resucitó”.

Danilo sonrió.  “Me pongo todos esos equipos que necesito para protegerme cuando juego como receptor en nuestros juegos de béisbol.  Lo mejor será que también me ponga todas las piezas de la armadura de Dios”.

Gema asintió.  “¡Yo también!”  — BRENDA M. RICE

VÍSTETE CON LA ARMADURA DE DIOS

VERSÍCULO CLAVE: EFESIOS 6:11

REVÍSTANSE CON TODA LA ARMADURA DE DIOS PARA QUE PUEDAN ESTAR FIRMES CONTRA LAS INSIDIAS DEL DIABLO.

¿A veces sientes que eres demasiado débil para luchar contra Satanás?  Dios te ha provisto una armadura que te protege: la verdad, la justicia, la paz, la fe, la salvación y Su Palabra, la Biblia.  El diablo quiere que pienses que él es poderoso, pero no es rival para Dios… ¡ni para los cristianos que están vestidos con la armadura de Dios!  Revístete de la armadura de Dios y recuerda que puedes resistir firme contra Satanás porque Jesús ya lo ha derrotado.

Clave de Hoy
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