En tu cabeza y en tu corazón

“¡Papá!  ¡Creo que un pez mordió el anzuelo!”  Angelina apuntó el corcho de pesca de color amarillo brillante que había en el sedal de la caña de pescar de su padre.  El corcho brincaba de arriba abajo.

“Oh, ¡tienes razón!”  Papá levantó su caña rápidamente y recogió el sedal.  Al levantar su caña, había un pez.  El bote flotaba suavemente en la brisa mientras el padre sacaba el pez del anzuelo y lo metía en el balde de agua.

“Casi lo pierdes, papá”, comentó Angelina.  “Parece que estabas soñando despierto, ¿no?  ¿Estás pensando en tus vacaciones de la próxima semana?”

El padre negó con la cabeza.  “No estaba soñando despierto, precisamente.  Estaba pensando en un versículo de la Biblia que memoricé esta mañana.  No quiero olvidarlo”.

“Creó que solo nosotros, los niños, teníamos que aprender versículos de la Biblia”, exclamó la niña, sorprendida.  “No creí que los adultos tenían que seguir memorizándolos”.

Papá sonrió.  “¿Te sorprendería saber que antes yo pensaba lo mismo?  Creía que, después de graduarme de la escuela, nunca tendría que volver a estudiar ni aprender nada.  Pero es asombroso cuán divertido se vuelve aprender cuando te haces mayor”.

“¿En serio?”  Angelina no lo podía creer.

“Sí, para mí, al menos”, opinó su padre.  “Y es una buena idea que todos sigamos memorizando versículos.  Conocer la Palabra de Dios de memoria te permite pensar en ella cuando tus manos están ocupadas, como ahora, mientras estamos aquí pescando en el bote”.

“Supongo que sería un poco difícil sostener la caña de pescar y leer la Biblia al mismo tiempo”, afirmó Angelina con una sonrisa.

Papá rio.  “Exactamente.  Otra cosa que me gusta de memorizar versículos de la Biblia es que, cuando vienen malos pensamientos o tentaciones, algún versículo que aprendí me salta a la mente.  Los versículos bíblicos me recuerdan que pertenezco a Jesús y me ayudan a no caer en la tentación de hacer cosas malas”.

Angelina se quedó pensativa.  “Tal parece que memorizar versículos de la Biblia no sirve solamente para ganar concursos en la iglesia, ¿verdad?”

“Definitivamente”, acordó su padre.  “Aprende los versículos que tienes de tarea y sigue revisándolos.  Te ayudarán mientras creces en tu relación con Jesús, y esto no se acabará cuando hayas terminado la escuela.  Es un proceso de toda la vida.  Nunca puedes aprender demasiados versículos y te darás cuenta de que te consuelan y te animan cuando vienen a tu mente una y otra vez”.  —  CATHERINE RUNYON

MEMORIZA VERSÍCULOS DE LA BIBLIA

VERSÍCULO CLAVE: SALMO 40:8

TU LEY ESTÁ DENTRO DE MI CORAZÓN.

¿Qué entiendes mejor, algo que conoces de memoria o algo que has leído una o dos veces?  Si memorizas los versículos de la Biblia y tienes la Palabra de Dios en tu cabeza, esta llegará a lo más profundo de tu corazón y de tu vida.  Estará ahí cuando la necesites.  Se requiere tiempo y trabajo para memorizar, pero tener la Palabra de Dios en tu corazón valdrá la pena todo el esfuerzo que le dediques.

Clave de Hoy
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