En la dirección incorrecta

Mientras Miqueas caminaba con su papá a la estación, el tren que estaba en los rieles emitió dos largos silbidos.  “Parecería que nuestro tren está casi listo para salir. ¡Debe ser que estamos más tarde de lo que creí!”, exclamó el padre.  “Qué bueno que compré nuestros boletos por Internet y los imprimí.  ¡Vamos!”  Hicieron carreras para llegar y apenas se habían acomodado en los asientos cuando el tren comenzó a moverse.

Miqueas estaba tan emocionado que a duras penas podía quedarse quieto.  “¡No puedo creer que en verdad vayamos a ver a los Cachorros jugar en persona!  ¿Cuántos kilómetros nos faltan para llegar, papá?”

“No lo sé con exactitud, pero puedes preguntarle al conductor”, contestó su padre.  “Aquí viene… ¡Prepara tu boleto!  Toma, también puedes darle el mío”.

El conductor se acercó y Miqueas le extendió, orgulloso, los boletos.  “Gracias, jovencito”, expresó el conductor, quien miró los boletos y luego se volvió al padre: “Señor, temo que tiene los boletos equivocados o se equivocó de tren.  Sus boletos son para Chicago, pero este tren se va a San Luis”.

“¡Oh, no!”, exclamó el papá.  “¿Cómo pude haber cometido tal error?  Estaba seguro de que este era el tren correcto”.

“Se pueden bajar en la próxima estación”, indicó el conductor.  “Entonces pueden tomar el primer tren que vaya de regreso.  No deberá tardar mucho”.

“¿Llegaremos a tiempo a Chicago, papá?”, preguntó ansioso Miqueas.  “¿Qué pasará con el partido?”

“Creo que todavía alcanzamos a llegar al partido”, le aseguró su padre.  “¿Sabes, Miqueas?  Estas cosas suceden con frecuencia”.

“¿O sea que muchas personas se suben en trenes equivocados?”, preguntó Miqueas.

“Más bien, estaba pensando en algo peor”, comentó el padre.  “Todos quieren llegar al cielo algún día, pero cuando la gente trata de llegar al cielo del modo incorrecto, es como si se hubieran subido en el tren equivocado.  Sin importar cuán buenos tratemos de ser, la Biblia dice que no llegaremos al cielo por ninguna cosa que hagamos.  ¿Sabes cuál es el camino que nos lleva hacia el cielo, Miqueas?”

“Claro”, respondió Miqueas.  “Jesús dice que Él es el camino”.

“Correcto”, señaló su padre.  “Él es el único camino para ir al cielo.  Solo podemos tener vida eterna con Dios si confiamos en Él”.HARRY C. TROVER

JESÚS ES EL CAMINO PARA LLEGAR AL CIELO

VERSÍCULO CLAVE: JUAN 14:6

JESÚS LE DIJO: “YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA; NADIE VIENE AL PADRE SINO POR MÍ”.

¿Estás tratando de llegar al cielo por medio de ser bueno en la vida?  ¿Crees que vas al cielo si vas a la iglesia, das a los necesitados y haces buenas obras para los demás?  Si es así, ¡estás yendo en la dirección incorrecta!  Ninguna de esas cosas te llevará al cielo.  Jesús es el único camino.  No es lo que hagas, sino lo que Él hizo, lo que te hace lo suficientemente bueno como para entrar en el cielo.  ¡Pon tu confianza en Jesús hoy mismo!  (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).

Clave de Hoy
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