El tren subterráneo

—Hola, Roseta —saludó mamá mientras ponía una bolsa de compras en el mesón de la cocina—. ¿Tienes muchas tareas hoy?

Roseta levantó la mirada de los libros y papeles regados por la mesa.

—Sí, tengo que entregar un reporte el martes.

—Oh, ¿sobre qué? —preguntó su madre mientras comenzaba a guardar la comida en el refrigerador.

—Sobre Harriet Tubman. Ella fue una esclava que escapó para ser libre en un tren subterráneo. Después de obtener su libertad, regresó para ayudar a otros a escapar de la esclavitud. Si la hubieran atrapado, ¡la habrían hecho esclava otra vez!

—Guau —expresó mamá—. Ella fue muy valiente.

—Sí —Roseta se apoyó en el espaldar de su silla—. Creo que yo no podría ser tan valiente. Si hubiera escapado de la esclavitud y pudiera obtener la libertad, ¡querría quedarme ahí! No creo que me hubiera arriesgado a regresar para salvar a personas que ni siquiera conozco.

Mamá se quedó en silencio por un momento.

—Bueno, me alegra mucho que alguien estuvo dispuesto a rescatarme de la esclavitud —comentó.

—¿Qué? —Roseta se sentó derecha—. ¿A qué te refieres?

—Tú y yo, junto con todas las demás personas, nacimos en un tipo diferente de esclavitud —explicó mamá—. No éramos esclavos de un amo humano como Harriet Tubman, pero la Biblia nos dice que todos nacemos en esclavitud al pecado. No podemos escapar del pecado por nuestra cuenta, así que Jesús vino a la tierra para rescatarnos. Él mismo se hizo humano, murió y resucitó por nuestros pecados, para que podamos ser libres.

—Oh —exclamó Roseta—. Es verdad.

—Y ahora que hemos sido liberados por Jesús, podemos guiar a otros hacia la libertad que también pueden tener en Él —explicó mamá—. Pero, a diferencia de Harriet Tubman, ni siquiera debemos preocuparnos por volver a caer en la esclavitud. Una vez que Jesús nos hace libres del pecado, somos libres para siempre.

—Pero guiar a otros a Jesús no se parece a lo que Harriet Tubman hizo, ¿o sí?  —preguntó Roseta—. No es tan aterrador ni peligroso como ir a un lugar en el que podrías ser capturado y esclavizado.

—Bueno, donde vivimos no es contra la ley hablar a las personas sobre Jesús, así que probablemente sea menos peligroso que en otros lugares del mundo. Pero todavía puede ser aterrador. Por eso debemos confiar en Dios para que nos dé la fuerza y la valentía que necesitamos para hablar a otros con valor sobre Jesús.

JEAN A. BURNS

GUÍA A OTROS HACIA LA LIBERTAD EN CRISTO

VERSÍCULO CLAVE: HECHOS 4:29

SEÑOR, CONSIDERA SUS AMENAZAS, Y PERMITE QUE TUS SIERVOS HABLEN TU PALABRA CON TODA CONFIANZA.

¿Estás haciendo todo lo posible para ayudar a otras personas a que sepan sobre la libertad que pueden tener en Cristo? Puede ser aterrador cuando alguien tal vez se burle de ti. Puede incluso ser peligroso si vives en una parte del mundo en la que es ilegal ser cristiano o decir a otros sobre Jesús. Pero Dios promete ayudarte. Jesús nos ama tanto que dejó el cielo y vino a rescatarnos del pecado. Él te dará valentía para que puedas hablar a otros sobre Él con valentía.

Clave de Hoy
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