El regalo de Dios

—¿Qué tienes en tu lista para Navidad? —le preguntó Mia a su hermano.

Eliseo levantó la mirada del papel en que estaba escribiendo.

—Un nuevo casco para montar bicicleta, una patineta, rodilleras, un juego para armar una estación espacial y un carro a control remoto —el niño dio golpecitos en la mesa con su lápiz—.  Tal vez aumente un juego de mesa.  ¿Qué escribiste tú?

—Quiero un celular con su protector, un juego de luces para mi habitación, un joyero y unos aretes de búho —Mia observó detenidamente su lista, escrita en un papel rosado, con una pluma de tinta plateada.

Al día siguiente, Mia y su hermano visitaron a su abuela en su casa al otro lado de la ciudad.  La anciana había vivido en ese lugar por cuarenta años; los dos últimos años vivía sola, después que el abuelo murió.

—¿Qué quieres por Navidad, abuela? —preguntó Mia—.  Mañana iremos a comprar los regalos.

—Te vendría bien una nueva silla reclinable —comentó Eliseo—.  ¡La que tienes se ve muy vieja!

—O una nueva almohada para apoyar tu espalda —agregó Mia.

La abuela rio.

—Pero estas cosas viejas son cómodas.  Están adaptadas a mi cuerpo.

—Bueno, entonces dinos lo que quieres —insistió Mia—.  ¡Escribe una lista de Navidad, como nosotros lo hicimos!

La abuela sonrió desde su silla de cuero gastado.

—¡Cielos, Mia!  Ya he recibido el único regalo que vale la pena tener.

—¿A qué te refieres? —preguntó Eliseo.

—Uno de mis versículos favoritos, Juan 3:16, habla de ese regalo —la abuela tomó a sus dos nietos de las manos mientras recitaba el versículo—: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, sino que tenga vida eterna».  ¿Qué mejor regalo podemos recibir que el vivir para siempre con Dios?

—¿Y quién recibe ese regalo? —Mia quería saber.

La abuela apretó cariñosamente su mano.

—¡Dios ofrece el regalo de la vida eterna para todos!  Lo único que tienes que hacer es aceptarlo… del mismo modo que aceptarías un regalo que alguien te da, cuando lo sacas del papel de regalo.

—¿Y cómo aceptas el regalo de Dios? —preguntó Eliseo.

—Al creer en el Hijo de Dios, Jesús, que murió por nuestros pecados, es decir, las cosas malas que hacemos, y que después resucitó para ser nuestro Rey para siempre.  Cuando confías en Jesús para que te salve del pecado, te da vida eterna con Él.

Mia pensó en su papelito rosado con letras plateadas que tenía en su casa.

—¡Eso sí es mejor que todas las demás cosas de mi lista de Navidad!

BONNIE CARR

ACEPTA EL REGALO DE VIDA ETERNA QUE DIOS TE DA

VERSÍCULO CLAVE: 1 JUAN 5:11

DIOS NOS HA DADO VIDA ETERNA, Y ESTA VIDA ESTÁ EN SU HIJO.

¿Tienes una lista de las cosas que quieres para Navidad?  ¿Qué tipo de regalos están en la lista?  Es divertido pensar en lo que quisieras recibir por Navidad, pero recuerda que cualquier regalo que encuentres bajo el árbol algún día se romperá o envejecerá.  Solo hay un regalo que dura para siempre: el regalo de la vida eterna que Dios nos da.  ¿Has aceptado ese regalo?  Si todavía no lo has hecho, ¡confía en Jesús hoy mismo! (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).

Clave de Hoy
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