El poder de la oración

“Daniel, ¿puedo dormir aquí?”, preguntó Florencia, un poquito asustada.

“Claro.  Te conseguiré una almohada”, respondió Daniel.  Ambos se acostaron mientras escuchaban los quejidos de su padre.  Casi todas las noches pasaban por lo mismo, y nunca sabían qué pasaría después.

Al día siguiente, cuando Daniel y Florencia se despertaron, papá seguía en cama.  “Buenos días, niños”, saludó su madre con una voz cansada.  Ella suspiró mientras miraba los ojos enrojecidos de sus hijos.  “Creo que ambos deberían ir a la casa de sus abuelos por un tiempo”.

“¿Por qué?  ¿No nos podemos quedar aquí contigo y con papá?”, preguntó Florencia.

“Tu padre está pasando por un tiempo difícil y no quiero que ustedes sufran por eso.  Llamé a la abuela y lo conversé con su padre, y ya todo está arreglado.  Tomemos el desayuno y luego comenzaremos a empacar sus cosas”. 

En poco tiempo, los dos niños llegaron a la casa de sus abuelos.  “¿Alguien quiere un sándwich?”, preguntó la abuela después que el automóvil de su mamá se alejó.

“No, gracias”, balbuceó Daniel.

Florencia comenzó a llorar.  “¿Qué sucede con mi papi?”, preguntó con una voz baja.

El abuelo se sentó junto a Florencia y la abrazó.  “Bueno, corazón, cuando tu papá estaba en el ejército, vio muchas cosas terribles, cosas que nadie debería tener que ver.  Muchos veteranos de guerra tienen pesadillas mucho tiempo después de haber regresado a casa.  Eso es lo que tu padre está viviendo ahora.  Durante el día, está en casa con su maravillosa familia, pero en las noches, cuando se queda dormido, es como si regresara al combate”.

“¿Cómo podemos ayudarlo?”, preguntó Daniel.

El abuelo sonrió.  “Podemos hacer la acción más poderosa de todas para ayudar a tu papá: podemos orar por él.  Hagámoslo ahora mismo”.  Todos inclinaron sus cabezas y oraron.

“Me siento mejor”, afirmó Florencia después que terminaron.

“Yo también”, señaló Daniel.

“Niños, nunca subestimen el poder de la oración”, aseguró el abuelo.  “Sé que Dios nos escuchó y sé que Él ayudará a su papá.  La oración cambia las cosas, aun cuando no es como pedimos.  Cuando ponemos nuestros problemas en las manos de Jesús, eso nos trae paz y nos recuerda de Su promesa, que algún día terminará todo nuestro sufrimiento.  Confiemos en que Él ayudará a su papá”.  ELENA KETNER

LA ORACIÓN CAMBIA LAS COSAS

VERSÍCULO CLAVE: 1 TESALONICENSES 5:17

OREN SIN CESAR.  

¿Alguna vez te has preguntado para qué sirve la oración?  ¿Has sentido que la oración nunca cambia nada?  Puede que no siempre parezca, ¡pero la oración sí ayuda!  Aun si la respuesta de Dios no es sí, orar te ayudará a recordar Su amor por ti y a sentir Su paz.  Cuando la Biblia nos dice que oremos sin cesar, ¡eso nos muestra cuánto Él se preocupa por nosotros!

Clave de Hoy
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