El niño de los azotes

Emilio tomó el libro que su mamá había traído de la biblioteca.  “El niño de los azotes”, leyó en voz alta.  Él miró a su madre.  “¿Qué es el niño de los azotes?  Nunca había oído eso”.

“Yo tampoco lo sabía”, le contó mamá, “pero mira”.  Ella le mostró la contratapa del libro.  “Aquí dice que es la historia de un huérfano que es elegido para ser el niño de los azotes de un joven príncipe.  Como en ese tiempo era normal el castigo corporal, pero nadie se atrevía a tocar a un príncipe, cada vez que este hacía algo malo, el niño de los azotes era castigado en su lugar”.

Emilio frunció el ceño.  “¿O sea que ese niño era castigado por las cosas malas que hacía otra persona?  ¡De seguro eso lo hacía enojar!”

“Seguramente sí”, afirmó su madre.  “Pero este libro es ficción, solo es una historia, a pesar de que cosas parecidas probablemente ocurrieron en verdad hace muchos años”.

“¡Qué injusto!”, exclamó Emilio.  “¿Ese niño no trató de huir?”

“Bueno, tendremos que leer la historia para ver qué pasa”, indicó mamá antes de poner el libro en el escritorio de su hijo, junto a su Biblia.  “¿Sabes?”, le dijo.  “Conozco a alguien que tenía tanto amor por los demás que, de cierta manera, se ofreció como voluntario para convertirse en el niño de los azotes”.

Emilio miró fijamente a su madre.  “¿Estás hablando en serio?  Dijiste que era algo que la gente hacía hace mucho tiempo, que incluso no sabemos si en realidad sucedía.  ¿En verdad conoces a alguien que hizo eso?”

“Pensé en Jesús”, respondió mamá.  “La Biblia no usa las palabras ‘niño de los azotes’, pero reflexiona en lo que Jesús hizo por nosotros.  Él fue a la cruz y tomó el castigo por nuestro pecado”.

Emilio asintió.  “Jesús no solo fue azotado por nuestros pecados”, expresó.  “Él murió por nosotros porque nos ama”.

“Así es”, afirmó la madre, “y por esa razón podemos ser perdonados y tener vida eterna con Jesús.  Tenemos que darle gracias por amarnos tanto.  Además, deberíamos mostrar nuestro aprecio obedeciendo Sus mandamientos y poniendo en práctica Su amor, ese amor que está dispuesto a hacer sacrificios por el bien de los demás”.

“Sí”, señaló Emilio.  “A diferencia del niño de los azotes, Jesús no estaba obligado a tomar nuestro castigo.  ¡Pero me alegra tanto que lo haya hecho!”  — MARGARET M. PRIMROSE

JESÚS TOMÓ EL CASTIGO POR TU PECADO

VERSÍCULO CLAVE: 1 PEDRO 3:18

CRISTO MURIÓ POR LOS PECADOS UNA SOLA VEZ, EL JUSTO POR LOS INJUSTOS, PARA LLEVARNOS A DIOS.

¿Sabías que Jesús sufrió y murió en tu lugar?  ¿Has confiado en que Él te perdonará por las cosas malas que has hecho?  Jesús tomó el castigo que tú merecías, para que pudieras tener vida eterna con Él.  Si no has aceptado Su regalo de la salvación, no hay mejor momento para hacerlo que ahora.  Confía en Él hoy mismo.  (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).

Clave de Hoy
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