El nacimiento perfectamente imperfecto

Papá había hecho todo lo posible para hacer que esta Navidad se sintiera como las anteriores.  Colgó las luces en el exterior de la casa, no hay problema.  Esa era su tarea todos los años.  Incluso se había puesto a silbar mientras las colgaba.  Mia sonrió cuando lo oyó.  Papá no había silbado mucho desde que mamá falleció en la primavera.  Era un buen sonido.  Un sonido feliz.

Pero a papá le estaba costando mucho poner el nacimiento.

—Eh… ¿Papá? —le dijo Mia—.  Te ves confundido.  ¿Quieres que te ayude?

El padre rio y suspiró al mismo tiempo.

—No sé cómo ella lo hacía.  O sea, el Niño Jesús, María, José… eso es fácil… pero… —él sostenía una felpa blanca con una mano y musgo verde en la otra—.  ¿Qué es esto?  ¿Y dónde van los demás personajes?

Mia levantó los brazos.

—¡No tengo idea!

Padre e hija rieron juntos.

—No puedo hacerlo igual, Mia, y te pido perdón por eso.  Pero espero que veas…

—Lo veo, papá —Mia apuntó a la pequeña familia que estaba sobre el manto—.  Padre, madre, bebé.  Tenemos lo que es importante.

Papá asintió.

—Sí, así es.  Tenemos la esperanza de Jesús.  Toda la esperanza para este mundo, envuelta en un bebé.  ¿Sabes?  No veo que se utilice mucho en Navidad, pero ver nuestro nacimiento perfectamente imperfecto me hace acuerdo de un versículo.  ¿Recuerdas Juan 3:16?

Mia asintió.

—Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, sino que tenga vida eterna.

El padre levantó con delicadeza el bebé de cerámica de su pesebre.

—Mia, esta decoración es la única que en verdad necesitamos, porque representa lo que realmente celebramos en Navidad: el nacimiento del Niño que traería esperanza para todo el mundo.  Esperanza de una eternidad con Él.

—¡Esperanza para mamá!

—¡Esperanza para mamá y para todos los que ponen su confianza en Jesús!

Los ojos de Mia se llenaron de lágrimas.

—Todavía duele.

Papá la abrazó fuertemente.

—Todavía duele por ahora.  Pero nuestra esperanza está enfocada en lo bueno que vendrá.  No siempre será así.  Un día, cuando Jesús regrese como Rey, nuestro dolor y decepción desaparecerán —el padre volvió a poner el bebé en el pesebre—.  Entonces realmente conoceremos el valor del precioso regalo de Dios.

KRISTEN O’HARA

ENFÓCATE EN LA ESPERANZA DE JESÚS

VERSÍCULO CLAVE:  JUAN 3:16

PORQUE DE TAL MANERA AMÓ DIOS AL MUNDO, QUE DIO A SU HIJO UNIGÉNITO, PARA QUE TODO AQUEL QUE CREE EN ÉL, NO SE PIERDA, SINO QUE TENGA VIDA ETERNA.

¿Estás pasando por una situación difícil esta Navidad?  A lo mejor echas de menos a alguien.  La Navidad puede ser un tiempo muy duro para las personas que están sufriendo.  Sin embargo, el nacimiento de Jesús nos da esperanza más allá de cualquier cosa que afrontemos en esta tierra.  Nos deja ver más allá del ahora, ¡para enfocarnos en la eternidad!  Esta Navidad, enfócate en la esperanza que Dios dio al mundo esa primera Navidad, cuando envió a Jesús, la esperanza de una eternidad perfecta con Él.

Clave de Hoy
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