¡Duele demasiado!

“¡Los odio!”, gritó Anabel mientras lanzaba la puerta de la casa.

“Anabel, ¿eres tú?”, llamó su madre desde la cocina.

La niña estaba demasiado enojada para contestar, solo caminó pisoteando y se sentó en las gradas.

“¿Qué es lo que te tiene tan enojada?”, preguntó mamá cuando salió de la cocina.

“Algunos niños se burlaron de mí en el bus.  Dijeron que no soy tu hija de verdad no me veo como tú”.  Anabel comenzó a llorar.

Su madre se sentó y la abrazó.  “Lo siento”, expresó con una voz cariñosa.  “Sé que esas palabras duelen.  Incluso me duelen cuando me cuentas”.

“Les dije que es porque soy adoptada.  Tú y papá son blancos y yo soy morena porque vengo de la India”.  Anabel aspiró.  “Pero no se detuvieron”.

Mamá buscó unos pañuelos en su bolsillo.  Le entregó uno a Anabel y el otro se lo quedó.  “A ver, sequemos tus lágrimas”.  Después de unos momentos, su madre dijo: “Ellos no entienden la adopción, hijita.  O quizá no quieren hacer el intento”.

“¿Por qué son tan crueles?”, preguntó Anabel.

Mamá abrazó nuevamente a su hija.  “Solo son niños”.  Ella hizo una pausa.  “¿Recuerdas esa vez que encontraste a tu hermanita mientras tomaba tus libros?”

Anabel se limpió las lágrimas.  “Sí.  Le grité y le hice llorar”.

“Pero ella te perdonó porque te ama”, aseguró su madre.

Anabela negó con la cabeza.  “No puedo hacer eso con los niños del bus.  ¡Duele demasiado como para perdonar!”

“Cuando clavaron a Jesús en la cruz para que podamos ser perdonados por nuestros pecados, ¿acaso dijo ‘no quiero hacerlo que duele demasiado’?”

“No”.  Anabel pensó un momento.  “Nunca había pensado en eso”.

“Jesús entregó Su vida porque te ama y quiere que muestres ese amor a otros al perdonarlos, incluso cuando creas que no lo merecen…”

“O si duele demasiado”, agregó Anabel.

Mamá besó la mejilla de su hija.  “Así es.  Ahora, ¿me ayudas a pelar las papas?”

Anabel asintió.  “Estoy tan feliz de que seas mi mamá”.  GINNY CRUZ

PERDONA A LOS QUE TE HAN HECHO DAÑO

VERSÍCULO CLAVE: EFESIOS 4:32

SEAN MÁS BIEN AMABLES UNOS CON OTROS, MISERICORDIOSOS, PERDONÁNDOSE UNOS A OTROS, ASÍ COMO TAMBIÉN DIOS LOS PERDONÓ EN CRISTO.

¿Alguien se ha burlado de ti?  A lo mejor te molestaron por el color de tu piel o tu ropa.  A lo mejor es difícil perdonarles, especialmente cuando no están arrepentidos, pero debemos perdonar a otros porque Jesús nos perdonó.  Confía en que Él te ayudará a perdonar a otros cuando te hagan daño.

Clave de Hoy
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