Demasiadas personas

“¡Oye!  Aparte de ti, ¡soy el único que está despierto!”, dijo Esteban mientras comía un tazón de cereal una mañana, sonriendo a su madre.  “Mamá, ¿alguna vez has deseado no tener a todos tus seis hijos?”

La madre lo miró, sorprendida.  “¡Por supuesto que no!  ¿Por qué me preguntas eso?”

“Mi maestro dice que, si todas las parejas en el mundo tuvieran solo uno o dos niños, muchos de nuestros problemas estarían resueltos”, contestó Esteban.  “Él dice que hay demasiadas personas y que no hay suficiente comida ni agua para todos”.

Mamá se quedó pensativa.  “La Biblia afirma que los hijos son una herencia y una recompensa.  Jesús ama a los niños y quiere que nosotros los recibamos como bendiciones que vienen de Él”.

“Pero si tú y papá no nos tuvieran a todos, habría más dinero”, señaló Esteban.  “Podrían pagar cosas más bonitas y tendrían más tiempo para hacer las cosas que les gustan”.  El niño sonrió.  “Y yo podría tener una nueva bicicleta”.

“¿Crees que cambiaríamos a alguno de ustedes, nuestros preciosos hijos, por un nuevo sillón, un automóvil o más horas de tiempo libre?”, preguntó la madre.  “¿Cambiarías tú a alguno de tus hermanos por una nueva bicicleta?”

Esteban rio.  “¡Para nada!  Pero ¿y las cosas que dijo mi maestro?”

“Dios creó este mundo para proveer para las necesidades de todas las personas”, aseguró mamá.  “Creo que la razón principal por la que parecería que no hay bienes materiales suficientes para todos es solamente nuestro propio egoísmo.  Aunque muchas personas se mueren de hambre, otros tienen mucho más de lo que necesitan”.  Esteban asintió, pensativo, mientras su mamá sería café en una taza.  “Recuerda lo que sucedió cuando nació Cristóbal”, agregó su madre.  “¿Te acuerdas de que ustedes, los mayores, tuvieron que deshacerse de sus peluches a causa de sus alergias?  ¿Cómo te sentiste con eso?”

“Bueno, nos hubiera gustado quedarnos con ellos, pero está bien”, admitió Esteban.  “Amamos a Cristóbal”.

“Y eso es lo que el mundo necesita, no más cosas, sino más amor”, indicó mamá.  “Conocer a Jesús y compartir Su amor con otras personas es lo más importante y lo que da gozo.  Todas las personas son valiosas para Jesús, ¡y también deberían serlo para nosotros!”  — SHERRY L. KUYT

LOS HIJOS SON UNA BENDICIÓN

VERSÍCULO CLAVE: SALMO 127:3

UN DON DEL SEÑOR SON LOS HIJOS.

¿Alguna vez has oído que hay demasiadas personas en el mundo?  Dios ama a todos los seres humanos, sin excepción.  Él conoce a cada uno antes de que nazca (Salmo 139:13-16) y los ama tanto que envió a Su propio Hijo a salvarlos.  Deberíamos amarlos también.  Dale gracias a Dios por la bendición de los niños en todo el mundo y por la vida que Él te dio a ti.

Clave de Hoy
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