Cuidado inmerecido

Elí llegó y lanzó su mochila al suelo.

—Mamá, soy el peor cristiano del mundo —exclamó con una voz de desaliento—.  No puedo hacer nada bien, ni siquiera por un día.

—¿Qué pasó? —preguntó su madre—.  ¿Qué hiciste mal?

—¡Todo! —declaró Eli—.  Claudio me dijo algo feo en el recreo.  Perdí el control y le dije algo igual de feo.  Después unos niños fastidiaron a Melissa por sus nuevos anteojos, así que yo también me burlé de ella.  Ella se puso a llorar y el maestro Juan nos hizo quedar después de la clase.

—¿Sientes remordimiento por las cosas malas que hiciste? —preguntó mamá.

—Bueno, claro —afirmó Elí.  El niño levantó su mano cuando su madre iba a comenzar a hablar—.  Ya sé, ya sé —dijo mientras salía hacia su habitación—.  Dios quiere que confesemos lo que hemos hecho.  Ya sé que Él nos perdona, pero parece que a veces Él se pone muy impaciente con nosotros.

Unas horas después, la madre entró a la habitación de Elí cuando el niño ponía un poco de agua fresca para Copo de Nieve, su hámster. 

—Copo de Nieve te mordió el dedo ayer, ¿verdad? —le preguntó mamá—.  ¿Cómo está tu dedo?

Elí le mostró su dedo.

—Está bien —aseguró.

Su madre frunció el ceño.

—Ese hámster hace tanto desorden en su jaula y ahora te mordió el dedo.  ¿Por qué no te deshaces de él?

Elí acarició el lomo de Copo de Nieve.

—¡Es mío! —dijo sencillamente.

—Y lo amas, ¿verdad? —Elí asintió—.  Copo de Nieve no merece tus cuidados —continuó mamá—, pero él es tuyo y tú te preocupas por él y lo perdonas porque lo amas, aun si te muerde el dedo.  Nosotros no merecemos el cuidado de Dios, pero somos Suyos, y Él nos ama mucho más de lo que tú amas a Copo de Nieve.

—Incluso cuando hacemos cosas malas —indicó Elí, pensativo.

Su madre asintió.

—Dios no nos ama solamente cuando hacemos las cosas bien.  ¡Él nos amó cuando éramos pecadores, incapaces de hacer nada bien!  Por esa razón Él envió a Jesús para pagar el precio por nuestro pecado, para que pudiéramos convertirnos en Sus hijos.  Y Él sigue cuidando de nosotros al perdonarnos cuando hacemos cosas malas y al trabajar en nuestros corazones para hacernos más como Jesús.

Elí sonrió.

—Me alegra que Dios me ame y cuide de mí… aun cuando me equivoco.

KAREN E. COGAN

ERES PRECIOSO A LOS OJOS DE DIOS

VERSÍCULO CLAVE: ISAÍAS 43:1

NO TEMAS, PORQUE YO TE HE REDIMIDO, TE HE LLAMADO POR TU NOMBRE; MÍO ERES TÚ.

¿Te das cuenta de cuánto Dios te ama?  Él envió a Su Hijo para tomar el pecado que tú mereces, para que puedas tener una relación con Él.  Acepta el perdón que Él ofrece.  (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).  Y después confía en que Él te ayudará a vivir de una manera que demuestre a los demás que perteneces a Jesús.  No te rindas cuando falles.  Confiesa tu pecado.  Eres precioso para Dios y Él te perdonará y te ayudará a ser más como Jesús.

Clave de Hoy
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