Corazones endurecidos

“¡Oh, no!”  Aarón derrapó para detenerse en una vereda cercada con una cuerda y un letrero que decía: “No pase.  ¡Cemento fresco!”  El niño saltó de su bicicleta para no caerse y cayó en el viscoso cemento, que se quedó pegado a sus pies como lodo.  Se sacó el zapato y lo limpió en el césped, y luego lo usó para tratar de volver a aplanar el cemento y dejarlo como estaba.  Pero eso solo agregó piedritas y pasto en la mezcla que se endurecía rápidamente.  “Quizá me irá mejor si uso herramientas”, pensó Aarón, así que se subió en su bicicleta y se dirigió a casa.

Su mamá no estaba contenta cuando oyó lo que había sucedido.  “Debiste haber avisado a las personas de esa casa enseguida”, señaló.  “Lo mejor que puedes hacer es regresar rápido.  Quizá todavía haya tiempo para arreglar el cemento.  Si no, tendrás que ofrecerte a pagar por la reparación”.

Aarón se apresuró y vio a un hombre que salía de la casa.  “Lo… lo siento, señor”, expresó Aarón.  “No estaba poniendo atención y arruiné su cemento.  Voy a buscar la manera de pagarle por los daños”.

El hombre frunció el ceño.  “¿Por qué no viniste a avisarme enseguida lo que había pasado?”

Aarón se quedó mirando sus pies.  “Quería arreglarlo, así que fui a casa para traer unas herramientas.  Pero creo que me tardé demasiado, porque el cemento se ve seco ahora”.

El hombre observó el cemento.  “¿Sabías que los corazones de las personas son como el cemento?”, preguntó.

Aarón se quedó perplejo.  “¿A qué se refiere?”

“Yo trabajo con personas en un asilo de ancianos y veo a muchos que están estancados en sus hábitos mundanos”, explicó el hombre.  “Escucharon acerca de Jesús cuando eran jóvenes, pero inventaron una excusa tras otra para no poner su confianza en Él, y sus corazones se endurecieron en contra del amor de Dios y Su perdón”.

Aarón bajó la mirada para ver el cemento.  “Mi papá me llevó una vez a la iglesia y el pastor habló sobre cómo Jesús murió en la cruz para salvarnos.  En ese momento no le di mucha importancia, pero quizá sí debería hacerlo”.

“Espero que sí lo hagas”, afirmó el señor.  “Y si este cemento arruinado te ayuda con eso, ya quedará compensado el valor de la reparación, así que no te preocupes por pagarme”. – JAN L. HANSEN

CONFÍA EN JESÚS HOY

VERSÍCULO CLAVE: HEBREOS 3:15

SI USTEDES OYEN HOY SU VOZ, NO ENDUREZCAN SUS CORAZONES.

¿Te estás negando a oír la voz de Jesús?  ¿Estás inventando razones para no confiar en Él?  No dejes que tu corazón se endurezca en contra de Su amor por ti.  Él murió para pagar por tus pecados, de modo que puedas recibir la salvación y le pertenezcas a Él.  Ya no esperes más.  ¡Confía hoy mismo en Jesús!  (Haz clic aquí para que conozcas acerca de las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).

Clave de Hoy
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