Como un robot

“Mira, papá”, señaló Damián mientras ubicaba su nuevo automóvil a control remoto en el patio.  “Puedo hacer que mi carrito vaya a donde yo quiera”.  El niño presionó la palanca en el control y el brillante Mustang rojo salió disparado hacia atrás y hacia adelante.  Cuando Damián rotó la palanca en el panel de control, el automóvil dio círculos a gran velocidad alrededor de sus pies.

“¡Guau!  ¡Qué carrito tan genial!”, comentó Ariel, quien salió al patio.  “Parecería que corre solo, pero no es cierto, ¿verdad, papá?  ¿Cómo funciona?”

“Bueno, solo hace lo que se le ordena”, explicó papá mientras llevaba una bandeja de hamburguesas al asador.  “El automóvil recibe los mensajes que Damián le envía desde el control remoto.  Algunas señales significan izquierda y otras, derecha.  Y otras le indican que acelere o que retroceda.  Cuando el carro recibe las señales, obedecer la orden”.

“Es como un robot, ¿verdad?”, preguntó Damián.  “Le digo qué hacer y lo hace”.

“Así es”, afirmó su padre.  “El automóvil no tiene vida propia.  No puede pensar por sí mismo, así que solo sigue órdenes mecánicamente”.  Él hizo una pausa.  “Así como sucede a veces con las personas”.

“¿A qué te refieres, papá?”, preguntó Ariel.

“A veces no ponemos vida en nuestras acciones.  Somos cristianos, lo cual es algo muy emocionante.  Jesús nos salvó para que ya no seamos esclavos del pecado y podamos disfrutar una nueva vida de libertad con Él.  Pero a veces nos comportamos como si fuéramos robots programados para actuar como cristianos.  A lo mejor vamos a la iglesia o repetimos oraciones memorizadas sin realmente pensar en lo que dicen”.

Damián frunció el ceño.  “Pero creí que ir a la iglesia y orar eran buenos hábitos”.

“¡Y lo son!”, respondió su padre.  “Pero deberían ser más que simples hábitos.  Está bien decir una oración memorizada si realmente sientes las palabras que dices, pero es tan fácil recitar palabras sin siquiera pensar en ellas.  Orar y adorar a Dios en la iglesia son privilegios muy especiales que poseemos porque tenemos una relación con Jesús.  Deberíamos hacerlo con un propósito, porque así lo queremos, no solo como hábito”.

Damián presionó un botón y el automóvil corrió a toda velocidad por el patio.  “Tienes razón, papá.  ¡No quiero ser como un robot!”  —  SHARI L. BARR

NO SEAS UN ROBOT CRISTIANO

VERSÍCULO CLAVE: EFESIOS 6:6

COMO SIERVOS DE CRISTO, HACIENDO DE CORAZÓN LA VOLUNTAD DE DIOS.

¿Por qué vas a la iglesia?  ¿Es porque tus padres te dicen que tienes que ir o vas para adorar a Dios y aprender más sobre Él?  ¿Por qué oras?  ¿Simplemente repites oraciones memorizadas antes de dormir o de las comidas?  ¿O genuinamente das gracias a Dios por lo que Él ha hecho y le pides que cuide de ti?  No hagas las cosas en piloto automático.  Jesús te ha dado una nueva vida de libertad.  Adóralo desde tu corazón.

Clave de Hoy
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