Cejas que se mueven

Fernando le dio un codazo a su hermana.

—Me pregunto por qué el tío Edgar mueve las cejas de arriba abajo mientras habla —susurró mientras su tío respondía una pregunta que le había hecho su papá—.  ¡Se mira muy gracioso!

Elisa solamente se encogió de hombros.  Después de un momento, Fernando se atrevió a hacerle una pregunta él mismo:

–¿Estás feliz de haber regresado del campo misionero, tío Edgar?

Su tío miró al niño a los ojos y levantó las cejas algunas veces mientras hablaba.

—Es bueno estar de regreso, pero echamos de menos a las personas con las que hemos estado trabajando y a la pequeña iglesia que fundamos.

Después de la cena, Fernando y Elisa limpiaron la mesa mientras los adultos platicaban.

—Pregúntale al tío Edgar por qué mueve sus cejas de arriba abajo cuando responde las preguntas —le pidió el niño a su hermana.

—Puede que sea solo un hábito nervioso —opinó Elisa—.  Aunque noté que la tía Margarita también lo hace a veces.  ¿Por qué no le preguntas tú?

—Tal vez sí lo haga.

Después de limpiar, Fernando finalmente hizo la pregunta:

—Tío Edgar, ¿por qué levantas las cejas cuando hablas?

El tío soltó una carcajada.

—¿Estoy moviendo mis cejas?  Esa es una de las formas en que las personas dicen que sí en la aldea donde trabajamos.  Ahora lo hago sin pensarlo.

—Cuando los misioneros van a otro país, muchas veces tienen que aprender nuevos gestos, así como un nuevo idioma —explicó la tía Margarita—.  Al principio, muchas de las cosas que hacía la gente nos parecían extrañas, pero ya lo esperábamos.  Después de todo, nosotros fuimos a su país y, por supuesto, no podíamos esperar que ellos hicieran las cosas a nuestro modo.

El tío Edgar asintió.

—Recordamos el versículo de la Biblia donde Pablo dijo que él se adaptaba a las personas con las que trabajaba para extender el evangelio.  Sabíamos que teníamos que hacer lo mismo para que la gente de nuestra aldea pudiera oír sobre Jesús.

—Eso es algo que todos los cristianos pueden hacer, no solo los misioneros —comentó la madre de los niños—.  Cuando estamos dispuestos a aprender sobre las personas que hacen las cosas de un modo distinto y nos abrimos a ser sus amigos, aunque tengamos que adaptarnos, podemos compartir de Jesús también con ellos.

La tía Margarita asintió.

—Amamos a las personas de aldea donde vivimos, y confiamos en que Jesús nos ayudará a desarrollar amistades significativas con ellos.

JORLYN A. GRASSER

ADÁPTATE A OTRAS PERSONAS

VERSÍCULO CLAVE:  1 CORINTIOS 9:19 (NTV)

A PESAR DE QUE SOY {PABLO} UN HOMBRE LIBRE Y SIN AMO, ME HE HECHO ESCLAVO DE TODOS PARA LLEVAR A MUCHOS A CRISTO.

¿Conoces a algún misionero?  Cuando se mudan a un país extranjero, deben familiarizarse con idiomas, gestos, comida y costumbres diferentes.  Los misioneros están dispuestos a adaptarse porque quieren contar a las personas sobre Jesús.  Aunque no seas misionero en un país extranjero, puedes hacer lo mismo donde vivas.  Ten el corazón abierto para hacer a un lado tus preferencias para que puedas desarrollar amistades con las personas que son diferentes que tú.

Clave de Hoy
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