Camión de sabiduría

—¡Uf! ¡Qué calor hace! —Jair se frotó la frente con su mano y le habló a su hermano menor—. Detesto recoger vainitas, ¿y tú?

—Yo también —afirmó Malaquías—. Casi tenemos que pararnos de cabeza para encontrarlas —el niño batió los brazos con fuerza alrededor de su cabeza—. Y cuando uno tiene moscas alrededor, es mucho peor.

—A esas moscas les gustan las personas sudadas —declaró Jair.

—¡Oigan, niños! —su abuelo, que estaba cosechando tomates, los llamó—. ¡Escuchen!

Los chicos hicieron una pausa de su trabajo y de repente se alegraron.

—¡Es el camión de los helados! —chillaron, corriendo entre las filas de zanahorias y cebollas para llegar donde estaba su abuelo—. ¿Podemos comprar un helado?

El abuelo sacó su billetera y les entregó un poco de dinero.

—Aquí tienen, pobres obreros hambrientos. Compren lo que deseen y a mí tráiganme una barra de dulce de leche.

Cuando los niños regresaron al huerto, todos se sentaron bajo un árbol cercano para disfrutar de sus golosinas.

—¿Saben? —indicó el abuelo mientras quitaba la envoltura de su helado—. Oír el llamado musical del camión de los helados me recuerda de un versículo que leí en Proverbios esta mañana, que dice: «La sabiduría clama en la calle».

—¿Algo así como un camión de sabiduría? —preguntó Malaquías—. No creo que muchos niños irían corriendo si oyeran eso.

El abuelo rio.

—Tal vez no, pero lo que ese versículo quiere decir es que todos deberíamos correr detrás de la sabiduría.

—¿Cómo hacemos eso? —preguntó Jair—. ¿Yendo a la escuela?

—La sabiduría es más que un simple conocimiento —explicó el abuelo—. Involucra humillar nuestros corazones delante de Dios. Otro versículo en Proverbios dice: «El principio de la sabiduría es el temor del Señor, y el conocimiento del Santo es inteligencia». ¿Quién creen que es «el Santo»?

—Yo sé —aseguró Malaquías—. ¡Es Jesús!

El abuelo asintió.

—¿Y dónde aprendemos sobre Jesús?

—¡En la Biblia! —respondieron juntos los niños.

—¡Correcto! —expresó el abuelo—. La Biblia muestra nuestra necesidad de Jesús y nos dice cómo podemos ser salvos al confiar en Él. Cuando la leemos y conocemos mejor al Señor, Él nos ayuda a crecer en sabiduría —el anciano dio un mordisco a su barra de dulce de leche—. Y, a diferencia de este helado, ¡la sabiduría nunca se derrite!

SARA L. NELSON

LA PALABRA DE DIOS TE DA SABIDURÍA

VERSÍCULO CLAVE: PROVERBIOS 9:10

EL PRINCIPIO DE LA SABIDURÍA ES EL TEMOR DEL SEÑOR, Y EL CONOCIMIENTO DEL SANTO ES INTELIGENCIA.

¿Estás corriendo detrás de la sabiduría? Es mejor que el helado en un día caliente. Es más importante que cualquier cosa que estudies en la escuela. La sabiduría comienza con entender tu necesidad de Jesús y confiar en Él como tu Salvador (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti). Después sigue aprendiendo más sobre el Señor en Su Palabra, la Biblia. Cuando crezcas en el conocimiento de Jesús, crecerás también en sabiduría.

Clave de Hoy
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