Caminos más altos

Un frío viento se abría paso por el cementerio y golpeó la cara de Cirilo.  El niño trató de escuchar cuando el pastor leía la Biblia. «Me pregunto si mi abuelo está con Jesús en el cielo». Había pensado en esto cien veces en los últimos días. Cuando iba de camino a su hogar, Cirilo finalmente hizo la pregunta que le pesaba en su corazón.

—Papá, ¿el abuelo se fue al cielo?

Su padre se veía serio.

—Creemos que sí. Probablemente recuerdes que tu abuelo no mostraba mucho interés cuando yo le hablaba de Jesús —Cirilo sintió un hoyo en el estómago al escuchar esas palabras—. Pero tu abuelo murió de rodillas junto a su cama —agregó papá—. Parecía que había estado hablando con Dios.

Su madre habló con una voz dulce:

—El día antes de su muerte, pasé más tiempo de lo normal orando para que tu abuelo confiara en Jesús como su Salvador y después fui a su habitación y le hablé otra vez sobre cómo él podía tener sus pecados perdonados y ser salvo. No podemos saberlo con seguridad, pero creemos que tu abuelo sí puso su confianza en Jesús antes de morir.

Cirilo se sintió un poco mejor al pensar en eso. Entonces dijo con un suspiro:

—Pero quisiera saberlo con seguridad.

—Yo también, hijo, pero tenemos que dejarle al abuelo en las manos de Dios ahora —explicó papá—. Hicimos todo lo que podíamos haber hecho. Le hablamos muchas veces a tu abuelito de cómo Jesús murió y resucitó para darnos vida eterna, y por años oramos para que él entendiera y aceptara el regalo de Dios para su salvación. Fuimos amorosos y bondadosos con él, porque esperábamos siempre que él pudiera ver la diferencia que Jesús hacía en nuestras vidas, para que también quisiera conocerlo.

—Hay algunas cosas que nunca sabremos mientras estemos en esta tierra —aseguró su madre—. Pero le dijimos a tu abuelo lo que dice la Biblia, y Dios promete que Su Palabra logrará Sus propósitos. También dice que Sus caminos son más altos que los nuestros y Él siempre hace justicia.

Al llegar a casa, Cirilo fue a su habitación y frotó sus dedos en el cuero desgastado de un guante de béisbol que su abuelo le había dado.

—Amado Señor —oró—. Tú sabes que amaba a mi abuelo y quiero estar en el cielo contigo. Gracias por amarlo también a él y por hacer tiene todas las cosas.

CAROLYN E. YOST

CONFÍA EN LO QUE DIOS HACE

VERSÍCULO CLAVE: GÉNESIS 18:25

EL JUEZ DE TODA LA TIERRA, ¿NO HARÁ JUSTICIA? 

¿Te preguntas si alguien que amas fue al cielo después de morir? Siempre duele cuando muere un ser querido, pero es mucho más doloroso cuando no sabes si esa persona era salva y fue a estar con Jesús. Si estás en esa posición, entrégale tus preocupaciones y el dolor de tu corazón a Dios. Descansa en el conocimiento de que sus caminos con más altos que los nuestros y que Él siempre hará lo que es justo.

Clave de Hoy
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