Calcetines escondidos

 “¿Está limpia tu habitación?”  Mamá pasó corriendo por la habitación de Berta, con los brazos llenos de ropa sucia y con un tono de voz más agudo que de costumbre.  “Debemos salir tan pronto como termines.  Los del cine no nos van a esperar”.

Berta lanzó un calcetín más debajo de su cómoda.  “¡Estoy lista!”  La niña salió disparada de su habitación como el exhausto corredor de una maratón.  Antes que su madre pudiera hacer alguna pregunta, la niña se apresuró a llegar al armario del pasillo.  “Solo me falta aspirar”. 

A pesar de que su piso no estaba completamente limpio, Berta sabía que el ruido de la aspiradora convencería a su mamá de que había limpiado cuidadosamente su habitación.  Pasó la aspiradora en un tiempo récord hasta que, con un sonido extraño, el aparato quedó atorado.  No vio qué fue lo que aspiró, pero el olor de caucho quemado no dejaba duda de su metida de pata. 

“¿Qué es ese olor?  ¿Aspiraste alguna cosa?”  La madre entró rápidamente para inspeccionar la aspiradora.  Dicho y hecho, colgando de la parte de abajo estaba un calcetín sucio.  “¿Un calcetín?  ¿En serio?  ¡Creí que me habías dicho que habías limpiado tu habitación!”

Mamá echó un vistazo bajo la cómoda.  “¡Berta!  ¡Aquí abajo hay un montón de chatarra!”  La madre sacó un calcetín, un cepillo, un collar, una vieja cartera y algunos crayones rotos.  “¡Qué desorden!”

Su mamá abrió el armario.  La montaña de ropa que Berta había apiñado tan cuidadosamente en una esquina se derrumbó.  “¿Tienes algo que decir?”

Berta susurró: “Lo lamento”.

La madre suspiró.  “Yo lamento que nos vayamos a perder la película, pero dije que no iríamos hasta que tu habitación esté limpia, y trataste de engañarme.  Tienes que aprender que cubrir tus pecados no te va a ayudar.  Cuando seas mayor, puedes verte tentada a pensar que puedes romper las reglas sin que haya consecuencias.  Eso no es posible.  Tu pecado siempre te encontrará al final”.

“Sí, como mi calcetín me delató”.

Mamá rio.  “Ese calcetín puede ser una gran bendición si permites que tu corazón asimile la lección.  El pecado escondido siempre saldrá a la luz”.  La madre abrazó a Berta.  “La buena noticia es que Jesús tomó el castigo por nuestro pecado.  Él nos perdona cuando le confesamos nuestros pecados y puede convertir cualquier cosa mala en algo bueno.  ¡Así que pongamos música y vamos a divertirnos mientras dejamos limpia esta habitación!”  REBEKAH LOVE DORRIS

CONFIESA Y ARREPIÉNTETE HOY

VERSÍCULO CLAVE: PROVERBIOS 28:13 (NVI)

QUIEN ENCUBRE SU PECADO JAMÁS PROSPERA; QUIEN LO CONFIESA Y LO DEJA HALLA PERDÓN.     

¿Alguna vez has tratado de ocultar tus pecados para romper las reglas y pasarla bien?  No funciona.  Aun si crees que te saliste con la tuya, el pecado siempre sale a la luz.  Cuando confiesas tus pecados a Jesús, Él te perdona y te ayuda a apartarte de ellos, ¡así que no lo postergues más!  Vuélvete a Jesús y disfruta hoy mismo de Su misericordia.

Clave de Hoy
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