Aquí y ahora

“Hola, mamá”, saludó Silvia al momento que entraba por la puerta.  La niña puso su mochila en la mesa.  “Hola, abuelita”.

“¿Por qué estamos tan bien vestidos?”, preguntó la abuela.

“Vamos a cenar con los Holguín”, contestó la madre de Silvia.

“Los Holguín son tan agradables.  Recuerdo cuando pasamos una semana con ellos en el lago.  Fue tan bonito…”  La voz de la abuela se fue apagando, y Silvia suspiró.  “/Por qué estamos tan bien vestidos?”, preguntó otra vez la abuela, y una vez más, mamá respondió pacientemente.  “Los Holguín son tan agradables”, indicó la abuela.

Silvia frunció el ceño, tomó su mochila y fue a su habitación.  “¿Cómo puedes ser tan paciente cuando la abuela repite las mismas cosas, una y otra vez?”, le preguntó a su mamá un tiempo después.

“Solo recuerdo que ella no puede evitarlo”, señaló su madre.  “Ella tiene Alzheimer y se olvida de las cosas”.

La niña se encogió de hombros.  “Lo sé, pero ¿por qué tiene que vivir aquí?”

“Porque amamos a la abuela y esto es lo mejor para ella, por ahora”, explicó mamá.

“Bueno, estoy cansada de escuchar lo mismo y lo mismo cien veces”, se quejó Silvia.  “Me gustaría tener la edad suficiente para ser misionera, como la mujer que habló la semana pasada en nuestra iglesia.  Así ya no tendría que oír las historias de la abuela una y otra vez”.

“Los misioneros también tienen que lidiar con personas difíciles”, aseguró su madre.  “¿Recuerdas cómo la mujer dijo que la gente husmeaba por su ventana y le quedaban mirando todos los días?  ¡Imagina lo fastidioso que debe ser eso!”

“Pero estaría haciendo un trabajo importante para Dios”, respondió Silvia, “así que valdría la pena”.

“La abuela también es importante”, afirmó mamá.  “No tienes que ser misionera para servir a Jesús y compartir de Su amor con otros.  Él te ayudará a hacerlo aquí y ahora con tu abuelita.  Mientras aprendes a confiar en que Él te ayudará lograrlo, puede que use esta experiencia para prepararte de modo que lo sirvas de otras maneras en el futuro.  Pero no esperes hasta entonces para convertirte en una persona paciente y comprensiva.  Confía en que Él te ayudará a ser esa persona ahora”.

En ese momento, la abuela se asomó a la puerta.  “¿Por qué estamos tan bien vestidos?”

Silvia suspiró y miró a su mamá.  “Vamos a cenar con los Holguín, abuelita”.

“Qué personas tan agradables”, dijo la abuela.  “Recuerdo esa vez que fuimos juntos al lago”.

Silvia sonrió.  “Cuéntame, abuelita”.  – V. LOUISE CUNNINGHAM

SÉ PACIENTE Y COMPRENSIVO

VERSÍCULO CLAVE: 1 TESALONICENSES 5:14

ANIMEN A LOS DESALENTADOS, SOSTENGAN A LOS DÉBILES Y SEAN PACIENTES CON TODOS.

¿Tienes algún amigo o miembro de tu familia que requiera de paciencia extra y mucha comprensión?  Jesús te ayudará a ser bondadoso y de ayuda para ellos, a pesar de que no siempre sea fácil.  Él te ayudará a mostrar Su amor a otros y a ser paciente con ellos, para que puedan ver quién es Él, tanto ahora como en el futuro.

Clave de Hoy
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