Amar como Jesús

El automóvil de la familia partió de la vereda después de dejar a la señora Terán.  La pequeña Salma despidió con la mano a la anciana que subía las gradas para entrar a su casa.

—¡Qué alivio! —exclamó Anabela—.  Me alegra que la señora Terán se haya ido.  Ojalá no tuviéramos que llevarla a la iglesia todos los domingos.  Me hace poner de malas.

—Sí —afirmó su hermano, Antonio—.  Su risa es tan fastidiosa.

Anabela estuvo de acuerdo.

—Su cabello se ve raro, y sus vestidos… —la niña rio maliciosamente—.  ¡Son enormes como carpas!

—¡Niños! —su madre los miró por el espejo retrovisor con el ceño fruncido—.  Los dos saben que no deben hablar así, especialmente de una hermana en Cristo.  La señora Terán ama al Señor y es una miembro activo de nuestra iglesia.

—Pero ella me ordena todo el tiempo —se quejó Antonio—.  Y después cita la Biblia para respaldar lo que dice.  Quisiera que me deje en paz.

—A mí me cae bien —declaró Salma.

—La señora Terán me avergüenza frente a mis amigos —refunfuñó Anabela—.  Se porta como si yo fuera su amiga especial.

—¿Sabían ustedes que Dios la ama? —preguntó su padre.

Anabela se encogió de hombros.

—Claro, Él ama a todos.

—De hecho —agregó mamá—, Dios la ama tanto como los ama a ustedes, a su papá y a mí… y a todas las demás personas en todo el mundo.

El padre asintió.

—Dios ama tanto a la señora Terán que le dio lo mejor que el cielo podría ofrecer: a Jesús, Su único Hijo, para tomar el castigo de su pecado.

Mientras Anabela y Antonio se quedaron pensando en silencio, su madre habló:

—Ya que Dios ama tanto a la señora Terán, ¿creen que deberían criticarla de ese modo?

—No —admitió Anabela con un suspiro—.  Creo que… creo que no volveré a hablar de ella.

Antonio asintió.

—Yo tampoco.

—Estoy segura de que podríamos hacer algo mejor que eso —aseguró mamá—.  Ya que el amor de Jesús nos ha cambiado, podemos demostrar ese mismo amor a otros.  Y Él no ignora a la señora Terán ni tiene que aguantarla por compromiso.  ¡Dios se deleita en ella!  Estoy segura de que Él nos ayudará a todos a encontrar al menos una cosa buena qué decir sobre ella cada semana.

—Yo ya tengo una —declaró Salma—.  Ella me ayudó a ponerme mi abrigo.

Papá le guiñó un ojo.

—¡Esa es la actitud!  Confiemos en que Jesús nos ayudará a reemplazar con Su amor el mal hábito de criticar a otros.

ROSE GOBLE

AMA A LOS DEMÁS COMO JESÚS LO HACE

VERSÍCULO CLAVE: ROMANOS 15:7

ACÉPTENSE LOS UNOS A LOS OTROS, COMO TAMBIÉN CRISTO NOS ACEPTÓ PARA LA GLORIA DE DIOS.

¿Hay alguien que te cuesta aceptar, alguien que simplemente te parece fastidioso?  Cada vez que sientas la tentación de criticar o de no ser amable, recuerda que Dios creó a esa persona y la ama tanto como te ama a ti.  Él envió a Su Hijo, Jesús, para morir por los pecados de esa persona, tal como murió por los tuyos.  Y si confías en Jesús, Él te da la capacidad de demostrar a otros Su amor.  Confía en que Dios te ayudará a amar a otros como Él los ama.

Clave de Hoy
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