Al fin trece

“¡Al fin!”, exclamó Nicole cuando fue a desayunar.  “Creí que nunca llegaría este día, pero llegó.  ¡Al fin tengo trece años!”

“Feliz cumpleaños”, expresó Celia, su hermanita menor.  “Pero ¿por qué estás tan feliz de tener trece?”

“Porque ahora soy adolescente y la gente me verá como a una adulta… o casi”, contestó Nicole.

Celia seguía sin entender.  En ese momento entró su madre en el comedor.  “Hija, tu padre acaba de llamar de Boston.  Tiene problemas con el automóvil y no podrá llegar a tiempo para tu fiesta de cumpleaños en la tarde”.

“¿Qué?  ¡No puede ser!  ¡Se suponía que íbamos a armar juntos el cuarto de escape en el sótano, con pistas para resolver!  Les dije a todos mis amigos, ¡y están muy emocionados!”

“Lo siento, hija”, indicó mamá.  “Vamos a tener que esperar para hacerlo otro día.  Podemos inventar otros juegos para la fiesta de esta tarde”.

Nicole echaba chispas por los ojos.  “¿Por qué papá tuvo que irse a Boston justo antes de mi cumpleaños?  Todos saben lo importante que era este día para mí, pero ¿a quién le importa?  ¡A nadie!”  Parecía que estaba a punto de llorar.

Celia miró a su hermana mayor.  “¿Tienes trece o doce?”

“Yo… eh…”  Nicole tartamudeó y luego suspiró.  “Tengo trece en años, pero creo que sí estoy actuando como una niña chiquita.  Lo siento.  Sé que papá estaría aquí si pudiera”.  Ella dio un codazo cariñoso a su hermanita.  “Gracias por recordarme que debo actuar como alguien de mi edad, Celia”.

“¿Sabes?  La Biblia dice que podemos ser ejemplo para los demás, sin importar cuál sea nuestra edad”, explicó su madre.  “Ya que nuestros corazones han sido cambiados por Jesús, podemos animar a otras personas para que actúen bondadosamente y sin egoísmos.  No es necesario que tengas trece años para eso, como nos lo acaba de demostrar Celia”.

La pequeña sonrió y se dirigió a su hermana.  “Nicole, ¿puedo elegir un juego para jugarlo con tus amigos?  ¡Quiero jugar a ponerle la cola al burro!”

“Celia, soy demasiado grande para jugar a ponerle la cola…”  De repente, Nicole se detuvo y respiró profundamente.  “Oh, Señor”, oró.  “Creo que vas a tener que ayudarme a actuar como alguien de trece años”.  —  RUTH I. JAY

SÉ UN EJEMPLO PARA LOS DEMÁS

VERSÍCULO CLAVE: 1 TIMOTEO 4:12

NO PERMITAS QUE NADIE MENOSPRECIE TU JUVENTUD, SINO SÉ EJEMPLO DE LOS CREYENTES EN PALABRA, CONDUCTA, AMOR, FE Y PUREZA.

¿Estás impaciente por crecer?  ¿Crees que llegar a ser adulto sucede automáticamente a cierta edad?  No es así.  Crecer física y emocionalmente requiere tiempo, y crecer espiritualmente también toma tiempo.  Pero debido a que conoces a Jesús, tienes el Espíritu Santo que vive en tu interior y Él te ayudará a crecer para que seas más como Jesús cada día.  No tienes que esperar a ser mayor para ser un ejemplo piadoso para los demás.  ¡Comienza hoy mismo!

Clave de Hoy
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