Zarrapastroso (Parte 1)

“Vamos, Eliana”, indicó Antonio.  “Tenemos que sacar la basura de papá”.

“Está bien”, aceptó Eliana, y juntos arrastraron cajas vacías y papeles al contenedor de basura que había detrás de la tienda de su padre.

Antonio levantó la tapa, pero la cerró de golpe rapidísimo.  “Eliana, hay algo ahí adentro.  ¡Vi cómo se movía!”

La niña rio.  “Sí, claro.  Solo quieres asustarme”.

“¡No!  Es la verdad”.  Antonio levantó nuevamente la tapa y tanteó el interior con un palo.  Al oír un quejido estridente, Eliana gritó y Antonio dejó caer su palo y la tapa del tacho de basura.

Su padre llegó corriendo.  “Oí el grito.  ¿Qué pasó?”

“Hay algo ahí adentro”, contestó Eliana, apuntando al contenedor de basura.

“¿En serio?”  Papá se acercó y miró adentro del tacho.  “¡Es un cachorrito!”, exclamó, y levantó al perrito del fondo del contenedor.  “¿Cómo llegaste hasta ahí, pequeñín?”

“¡Un cachorrito!”, expresó Antonio.  “¡Qué genial!  ¿Podemos llevarlo a casa, papá?”

“¡Guácala!”  Eliana hizo una mueca.  “¡Apesta!  Mamá no lo querrá en la casa”.

“Está sucio”, acordó su padre.  “Compremos champú para perros para bañarlo cuando lleguemos a casa.  Veamos si podemos encontrarle un hogar”.

Cuando la madre vio al cachorro, al principio lo miró con recelo, pero luego le tuvo lástima.  “Creo que Zarrapastroso sería un buen nombre para él”, comentó. 

“¿Por qué?”, preguntó Antonio.  “Nunca había oído ese nombre”.

“Es una palabra que se usa para describir a alguien que está andrajoso y sucio”, explicó mamá.

“¡Entonces no le pongamos ese nombre!”, opinó Eliana.  “Ese no es un nombre muy halagador”.

“No sé… creo que le queda bien, pero puedes elegir otro nombre”, indicó su madre.  “En todo caso, este perrito será una buena ilustración para mi clase de la escuela dominical mañana.  Lo que ustedes hicieron por él fue lo mismo que Jesús hizo con nosotros, ¡y más!  Espiritualmente, éramos unos zarrapastrosos.  Él nos encontró sucios, perdidos, atrapados en nuestros pecados, y descendió a rescatarnos.  Jesús nos amó cuando no había nada digno en nosotros”.

El cachorrito ladró y Eliana rio.  “Él está de acuerdo contigo, mamá.  Creo que se alegra de haber sido rescatado.  ¡Pero quiero pensar en un nombre más bonito!  —  JAN L. HANSEN

JESÚS AMA A LOS PECADORES

VERSÍCULO CLAVE: ROMANOS 5:6 (NTV)

CUANDO ÉRAMOS TOTALMENTE INCAPACES DE SALVARNOS, CRISTO VINO EN EL MOMENTO PRECISO Y MURIÓ POR NOSOTROS, PECADORES.

¿Crees que podrías llamarte zarrapastroso?  Espiritualmente, eso es lo que eres sin Jesús.  Pero Dios te ama de todas maneras.  Él envió a Su Hijo, Jesús, a rescatarte del pecado.  No trates de limpiarte a ti mismo, no puedes hacerlo.  Tienes que confiar en Jesús como tu Salvador.  ¿Lo has hecho?  Si no, ¡pídele que te rescate hoy mismo!  (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).

Clave de Hoy
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