Ven, y ve

“Hola, Humberto”, saludó Antonio cuando se encontró con su amigo en el pasillo de la escuela.  “El domingo vamos a tener un programa especial para niños en mi iglesia.  ¿Quieres venir?”

“No”, respondió Humberto.  “Voy a ver el partido de baloncesto en la televisión.  ¡Nada impedirá que vea jugar a los Tigres!”  El niño se rio.  “Y aunque no hubiera un partido, no querría ir a la iglesia.  Me parece una tontería”.

“La iglesia no es una tontería.  ¡Es genial!”, señaló Antonio.

“¡La iglesia es una gran pérdida de tiempo!”, insistió Humberto.

“¡No es verdad!”

“¡Sí es verdad!”

“¡Que no!  No sabes de qué hablas porque nunca…”

“Olvídalo, Antonio”, exclamó Humberto.  “No voy a ir”.

Antonio se sintió mal al ver cómo Huberto seguía por su camino.  “Me gustaría que venga, pero no debí haber peleado con él por eso”, pensó.  Entonces recordó la historia bíblica de la que hablaron en la escuela dominical unas semanas antes, sobre Felipe y Natanael.  Cuando Felipe le contó a Natanael acerca de Jesús de Nazaret, este afirmó: “¡Nazaret!  ¿Acaso algo bueno puede salir de ese lugar?”  Pero Felipe no se enojó.  Solo le dijo: “Ven, y ve”.

De todos modos, ir a la iglesia no es lo más importante”, pensó Antonio.  “Lo más importante es conocer a Jesús.  Quizá si solo sigo siendo amigo de Humberto, él podrá ver que conocer a Jesús es algo bueno”.

“Humberto, ¡espérame!”, gritó Antonio, corriendo detrás de su amigo.  “Perdóname por discutir contigo sobre venir a la iglesia.  De verdad creo que te gustaría y que algún día deberías venir y verlo por ti mismo.  Pero ¿qué te parece si este domingo vienes a mi casa, después de que yo vuelva de la iglesia?  Podemos ver juntos el partido”.

“¿Aun si no voy contigo a la iglesia?”, preguntó Humberto, sorprendido.

“Claro”, aseguró Antonio.  “¿Qué te gusta comer, para pedirle a mi mamá que haga?”  Sabía que este iba a ser un buen domingo.LINDA WEDDLE

SÉ UN CRISTIANO AMIGABLE

VERSÍCULO CLAVE: SALMO 34:8

PRUEBEN Y VEAN QUE EL SEÑOR ES BUENO.

¿Alguna vez has invitado amigos a la iglesia y les has hablado de Jesús?  Si se ríen y dicen que eres ridículo, no pelees.  Sigue siendo buen amigo o amiga de ellos y ámalos como Jesús los ama.  Después de un tiempo, puede que tus amigos sientan curiosidad y estén dispuestos a venir y ver de qué se trata la iglesia.  Y, lo mejor de todo, ¡puede que conozcan a Jesús!

Clave de Hoy
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