Una espada afilada

“Hoy tuvimos la visita de un misionero de Guatemala en la clase de escuela dominical”, contó Mauricio, mientras su familia regresaba a la casa, después de la iglesia.  “El señor Muñoz nos mostró un machete.  Era enorme… y dijo que era muy afilado”.

“¿Qué es un chete?”, preguntó la hermanita menor de Mauricio.

“No chete, Xaris.  Ma-che-te”, le corrigió Mauricio.  “Es algo como una espada.  Puede usarse como un arma, pero el señor Muñoz dijo que la gente en Guatemala utiliza machetes para cortar las hierbas altas y remover la tierra cuando plantan sus semillas.  Los usan para cortar la caña de azúcar y también otras plantas”.  El niño sonrió.  “Me parecen muy útiles.  ¡Me gustaría tener uno!”

“¿Y qué harías con él?”, preguntó Xaris.  “No necesitas un che.. un ma… una espada.  ¿Por qué no le dicen espada y ya?”

Su papá se rio.  “Tenemos muchas espadas en nuestra casa”, afirmó.  “¿Lo sabías?”

“Así es”, aseguró mamá.  “De hecho, cada uno de ustedes posee su espada”.

Xaris no lo podía creer.  “¡No es verdad!  Yo sé que no tengo ninguna espada, y Mauricio tampoco”.

“¡Sí que la tienen!”, insistió el padre.  “Mauricio tiene una en su mano ahora mismo”.

Xaris observó la Biblia que sostenía Mauricio.  “¡Esa es una Biblia!”

Papá sonrió.  “Correcto.  Y la Biblia es la espada del Espíritu.  Puede cortar las mentiras y las excusas que nos decimos a nosotros mismos, y señala nuestro pecado”.

Mamá asintió.  “Por ejemplo, antes de ser cristiana, yo creía que era mejor que todos los demás.  Veía a otras personas y me alegraba porque mi vida no era como la de ellos.  Pero entonces una amiga me dio una Biblia y, cuando empecé a leerla, me di cuenta de que yo no era buena persona.  La Palabra de Dios me mostró todas las maneras en que yo había pecado contra Él y cómo solo podía ser salva a través de Jesús.  Eso fue lo que me llevó a poner mi confianza en Él.  Ahora, cada vez que leo la Biblia, recuerdo lo que Jesús ha hecho por mí y cómo debo poner mi confianza en Él para cada situación”.

“Entonces, como ven”, concluyó papá, “la Biblia es muy afilada… lo suficientemente afilada como para perforar en nuestros corazones y mostrarnos cuánto necesitamos a Jesús”.– JANICE M. JONES

LA BIBLIA PERFORA LOS CORAZONES

VERSÍCULO CLAVE: HEBREOS 4:12 (TLA)

LA PALABRA DE DIOS ES MÁS CORTANTE QUE UNA ESPADA DE DOS FILOS, Y PENETRA HASTA LO MÁS PROFUNDO DE NUESTRO SER. ALLÍ EXAMINA NUESTROS PENSAMIENTOS Y DESEOS, Y DEJA EN CLARO SI SON BUENOS O MALOS.

¿Alguna vez has sentido convicción de algo mientras leías la Biblia?  ¿Sentiste como la Palabra de Dios cortaba tus defensas y te mostraba el pecado en tu vida?  La Biblia puede perforar nuestros corazones y mostrarnos nuestro pecado, pero también nos dice cómo Jesús murió para que podamos ser salvos.  Por tu confianza en Él para que seas libre de tu pecado.  (Presiona aquí para que conozcas acerca de las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).

Clave de Hoy
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