Un nuevo comienzo

Nunca seré feliz aquí”, pensó Carmen mientras miraba por la ventana cómo los niños jugaban en la casa vecina.  Su familia se había mudado de su vieja casa por el trabajo de su mamá.  “Nunca tendré amigos como los que tenía allá”, pensó con tristeza.  “No tiene sentido intentarlo siquiera”.  Por eso no lo intentó.  No salió a jugar con los niños del vecindario y, cuando alguno de los chicos de la iglesia hablaba con ella, la niña balbuceaba una respuesta y se quedaba viendo el piso.

Un sábado, la familia hizo un viaje a la playa.  Carmen caminaba por la orilla y se sorprendió al ver una pequeña estrella de mar anaranjada que había sido arrastrada al borde.  Ella se agachó para levantarla, pero frunció el ceño cuando vio que dos de sus brazos estaban quebrados.

“Déjame verla”, indicó su padre al acercarse donde estaba la niña, justo en el momento en que estaba a punto de arrojar la estrella al mar.  Él estiró su mano y su hija se la entregó.  Papá la volteó.  “¿Ves esos pequeños piececitos que se mueven?”

“¿O sea que está viva?”, preguntó Carmen, asombrada.  Su padre dijo que sí con la cabeza.  “Bueno, sí va a morir”, agregó la niña.  “Solo tiene tres brazos, en lugar de cinco”.

“Vivirá”, aseguró papá.  “Las estrellas de mar se pueden regenerar”.

“¿Regenerar?  ¿Qué significa eso?”, preguntó Carmen. 

“Significa que, después de un tiempo, a la estrella de mar le crecerán nuevos brazos para reemplazar a los anteriores”, explicó el padre.  “Así la creó Dios.  Él diseñó que las estrellas de mar heridas puedan comenzar una nueva vida.  Y Él te creó a ti del mismo modo”.

“¿A mí?”  Carmen miró a papá, confundida.

“En este momento te pareces a esta estrella de mar”, afirmó su padre.  “Tuviste que dejar a tus amigos y tu vida conocida, así que estás herida.  Pero tu vida también puede regenerarse.  Empezaste una nueva vida con Jesús cuando confiaste en Él como tu Salvador, y Él promete que estará contigo en cada nuevo comienzo.  Siempre da temor empezar de nuevo, pero con la ayuda de Dios puedes comenzar una nueva vida, hacer nuevos amigos e intentar cosas nuevas”.

Carmen dudó, pero luego sonrió.  “Tienes razón, papá.  Si una estrella de mar puede empezar otra vez, supongo que yo también”.  —  JAN L. HANSEN

PUEDES COMENZAR DE NUEVO

VERSÍCULO CLAVE: FILIPENSES 4:11

HE APRENDIDO A CONTENTARME CUALQUIERA QUE SEA MI SITUACIÓN.

¿Estás afrontando un cambio difícil en tu vida?  ¿Sientes que tienes que empezar de nuevo y dudas que las cosas puedan ser tan buenas como antes?  Los cambios grandes pueden dar temor, pero recuerda que Jesús está contigo.  En tiempos de incertidumbre, confía en que Él te ayudará a ajustarte y encontrar las cosas buenas que Él tiene reservadas para ti.  Con Jesús, un cambio difícil puede convertirse en un nuevo comienzo.

Clave de Hoy
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