Un aroma de deleite

Un delicioso aroma se transportó por la puerta cuando Betty entró a la casa.  Ella inhaló profundamente, preguntándose por un minuto qué sería ese olor.  “Ya sé… ¡tarta de manzana!  A lo mejor mi mamá me dejará tener un pedacito antes de la cena”.  Su estómago rugió mientras avanzaba hacia la cocina.  No estaba su mamá ni tampoco había tarta de manzana.

Betty encontró a su madre en la sala.  “Hola, mamá.  Tengo una nota para ti, de parte de mi maestra”, contó la niña, sonriendo.  “Creo que es algo bueno”.

La madre abrió el sobre y leyó la nota en voz alta.  “Es un deleite tener a Betty como una de mis estudiantes”, observó.  “Con frecuencia entrega su tiempo libre para ayudar a sus compañeros y se hizo amiga de la niña nueva de Indonesia.  Betty es como aire fresco en nuestra clase.  Por cierto, ella me invitó a visitar su iglesia uno de estos días y me gustaría ir”.  La nota estaba firmada por la señora Holguín, la maestra de Betty en la escuela.

Mamá se iluminó y le dio un fuerte abrazo a su hija.  “¡Estoy tan orgullosa de ti, corazón!”

Betty se miraba complacida.  “Bueno, ¿y dónde está la tarta de manzana?”, preguntó.  “Sé que hiciste tarta, puedo olerla.  ¿Puedo comer un pedazo?”

Su madre hizo un gesto de desconcierto.  “¿Tarta de manzana?  No hice ninguna… oh, es la vela”, dijo señalando a la vela encendida encima de la mesa.  “Es una candela con olor a tarta de manzana”.

“Oh”, exclamó Betty, decepcionada.  “Me hizo dar ganas de tarta de manzana”.

Mamá sonrió.  “¿Sabes qué?  Creo que tu vida es como esa vela.  Te hizo tener ganas de tarta de manzana porque huele tan bien, y creo que tus acciones y actitud en la escuela han hecho que tu maestra tenga ganas de lo que tú tienes… Creo que esa es la razón por la que quiere visitar nuestra iglesia”.

“Pero la iglesia no es lo que ella necesita”, opinó Betty.  “Ella necesita a Jesús”.

“Exactamente”, afirmó su madre.  “Tu maestra no se da cuenta de que realmente tiene ganas de tener una relación con Jesús, pero ve algo en tu vida que le atrae.  Me parece que Jesús está usándote para hacer que ella quiera lo que es real: Él”.  Mamá miró el reloj.  “Vamos, ¡todavía tenemos tiempo para hacer una tarta de manzana antes de la cena!” – BARBARA J. WESTBERG

HAZ QUE LOS DEMÁS SE SIENTAN ATRAÍDOS A JESÚS

VERSÍCULO CLAVE: 2 CORINTIOS 2:15

PORQUE FRAGANTE AROMA DE CRISTO SOMOS PARA DIOS ENTRE LOS QUE SE SALVAN Y ENTRE LOS QUE SE PIERDEN.

¿Tus acciones y actitudes hacen que la gente quiera estar cerca de ti?  ¿La forma en que tratas a otros hace que quieran conocer a Jesús?  Cuando muestras a otros amor, bondad, paciencia y disposición, ellos tienen una probadita de quién es Jesús y de cómo es conocerlo.  Cuando las personas interactúan contigo, puede que sientan ganas de tener lo mismo que tú tienes, que sientan ganas de conocer a Jesús.

Clave de Hoy
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