Tristeza por la mudanza

“Quisiera que no tuviéramos que mudarnos”, confesó Jairo después de cargar una caja grande hacia la camioneta de su papá.  “Me gustan los vecinos que tenemos aquí y voy a extrañar a todos mis amigos”.

“Sí, yo también.  ¡Especialmente en la escuela!”, señaló Lidia.  “En nuestra nueva escuela, no vamos a conocer a nade”.

“Pronto tendrán nuevos amigos”, aseguró su padre, “y estoy seguro de les encantará nuestra nueva casa y el vecindario”.  Lidia hizo un gesto negativo con la cabeza mientras llevaba una pecera con tres pececitos.

Poco tiempo después de mudarse a su nueva casa, papá llegó del trabajo con un acuario enorme.  “¡Qué bien!”, exclamó Jairo.  “Ese tanque grande es para nuestros peces dorados, ¿no es así?  Ahora están un poco apretados en la pecera que tenemos, pero tendrán mucho espacio en su nuevo tanque”.

“Así es”, afirmó su padre.  “Tus pececitos necesitan un lugar más grande para vivir, al igual que nosotros”.  Papá observó cómo Jairo y Lidia transferían los tres pececitos a su nuevo hogar.

Unos meses después, Jairo llamó a Lidia para que se acercara a la pecera.  “¿Te has fijado lo mucho que han crecido estos peces desde que nos mudamos aquí?”, preguntó.

“Sí”, respondió Lidia.  “Ahora son mucho más grandes.

Su padre levantó la vista de su computadora.  “Los peces dorados necesitan más espacio para poder crecer, así que un cambio a una pecera más grande era bueno para ellos”.  Papá sonrió a sus hijos.  A veces los cambios también son buenos para las personas.  Les ofrecen nuevas oportunidades.  Por ejemplo, desde que nos mudamos acá, han conocido a nuevos amigos y han desarrollado interés en algunas cosas que disfrutan.  Eso es crecimiento”.

“Sí”, indicó Lidia.  “No creía que me iba a gustar aquí, pero sí me gusta”.

“A mí también”, admitió Jairo, “pero no quiero volver a mudarme otra vez en un futuro cercano”.

“Probablemente no tengamos que hacerlo”, comentó su padre, “pero Dios a menudo usa las experiencias, como la mudanza, para que aprendamos a depender de Él cuando las cosas cambian y si no estamos seguros de cuál será en desenlace”.

“Aun si no nos mudamos, las cosas cambian”, aseguró Lidia.  “Pronto tendré una nueva maestra.  Al esposo de la señora Saavedra lo transfirieron en su trabajo, así que tienen que mudarse”.

Su padre asintió.  “Las cosas cambian constantemente”, explicó.  “Cuando las cosas cambien, debemos recordar que Jesús siempre está con nosotros y confiar en que Él nos ayudará en medio de esos cambios”.PHYLLIS M. ROBINSON

EL CAMBIO NOS AYUDA A CRECER

VERSÍCULO CLAVE: ECLESIASTÉS 3:11

EL HA HECHO TODO APROPIADO A SU TIEMPO.

¿Te gustan los cambios que vienen a tu vida?  A veces pueden ser difíciles, pero al Biblia nos dice que Dios permite los tiempos de cambio en nuestras vidas para nuestro bien.  Confía en que Él estará contigo en medio de los cambios que estás viviendo y los usará para ayudarte a crecer.  Pídele que utiliza las nuevas situaciones para ayudarte a aprender más sobre Él y a depender de Él.

Clave de Hoy
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