Todo

Catalina apretó la arena entre los dedos de sus pies mientras observaba cómo una joven mamá columpiaba a su hija y la catapultaba hacia el agua.  La niña se reía y pedía más.  Catalina miró a su madre y recordó cuando era lo suficientemente fuerte y saludable como para hacer lo mismo con ella.  Ahora, si mamá quería meterse en el mar, tenía que gatear en la arena hasta alcanzar la orilla.  Caminar le causaba demasiado dolor en la mayoría de los días.

La madre dio palmaditas en la sábana con una sonrisa, y Catalina se acurrucó junto a ella.  “Mamá, ¿por qué tienes esta terrible enfermedad?  ¿Por qué no pueden ayudarte los médicos?  He orado todos los días, ¡pero parece que Dios no me escucha!”

Su mamá acarició el cabello sedoso de Catalina y suspiró.  “No sé, hijita, pero estoy muy agradecida porque estás orando por mí.  ¡No te des por vencida!  ¿Recuerdas lo que leímos en Romanos esta mañana, sobre cómo Dios siempre está con nosotros y usa todo en nuestras vidas para bien?”

“Sí, recuerdo”, contestó Catalina.  “¡Es que toda esta situación es tan mala!”

La madre asintió con tristeza.  “Es verdad.  Pero debemos seguir confiando en que Dios está obrando en medio de esta situación tan mala y hará que algo bueno salga de esto”.

“¡Espera!”, exclamó Catalina, levantándose.  “Acabo de pensar en la historia de José.  Sus hermanos lo arrojaron en una cisterna, lo vendieron como esclavo y luego lo echaron en la cárcel por un crimen que no cometió.  Pero Dios utilizó esas cosas malas para poner a José como segundo al mando en Egipto.  Cuando hubo la hambruna, ¡José pudo salvar muchas vidas!”

Mamá hizo un gesto afirmativo.  “José confió en Dios, a pesar de que no entendía por qué Él permitía que todas esas cosas malas le ocurrieran.  Y debemos confiar en Dios en medio de nuestra situación.  No sabemos por qué Él permitió que yo me enferme, pero sí sabemos que Él usará esta enfermedad para bien.  A lo mejor, como José, incluso nos ayudará a salvar las vidas de otras personas, al llevarlos hacia Jesús”.

Catalina miró a su mamá.  “Trataré de recordar que debemos seguir confiando en Dios y esperando en Él”.

Mamá se rio al ver cómo su hija arrugaba la nariz.  “Estaré muy agradecida por eso.  Y hay algo más por lo que estoy agradecida: ¡estamos en la playa, no en una celda maloliente!” – SAVANNAH COLEMAN

PODEMOS CONFIAR EN LOS PLANES QUE DIOS TIENE PARA NOSOTROS

VERSÍCULO CLAVE: ROMANOS 8:28

Y SABEMOS QUE PARA LOS QUE AMAN A DIOS, TODAS LAS COSAS COOPERAN PARA BIEN.

¿Alguna vez te has preguntado por qué Dios permite que las personas se enfermen o sufran alguna herida?  El mundo en que vivimos está lleno de dolor y tristeza, per no estamos solos.  Jesús promete estar con nosotros en todo lo que afrontemos y hará que todo coopere para nuestro bien.  Él murió para que podamos tener un futuro sin dolor, sin enfermedad y sin muerte.  Podemos confiar en Jesús.

Clave de Hoy
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