¡Te tardaste demasiado!

Mariel estudió las instrucciones para cocinar un platillo en una fogata, porque ese era su proyecto final en el manual de su club.  No parecía tan difícil.

“¡Espera!”, exclamó su mamá.  “¡Ya bajo a ayudarte!”

Mariel esperó con impaciencia.  Finalmente, caminó hacia la puerta.  “Solo voy a dejar todo listo”, pensó.

En el patio de atrás, María se ocupó en arreglar la leña para la fogata.  Puso las salchichas y los malvaviscos en la silla plegable y buscó los fósforos en su bolso.  Ah, sí… los dejó en el mesó de la cocina.

La niña entró corriendo a la casa y llamó nuevamente a su madre.  “Mamá, ¿estás lista?”

“¡Ya casi!”

Mariel suspiró, tomó los fósforos y corrió de vuelta al patio.  Dando un vistazo a la casa, se preguntó si a su madre le importaría si se adelantaba y empezaba sin ella.  “Encender la fogata no debe ser tan difícil”, pensó.  Con cuidado, la niña sacó un fósforo y trató de encenderlo.

No funcionó, así que lanzó el fósforo al montón de leña y volvió a intentarlo.  Esta vez se prendió una llama, pero se apagó al instante.

Mariel lo intentó una y otra vez.  El fósforo se quemó demasiado pronto todas las veces.

La niña se dirigió al garaje.  Sabía qué podía hacer que la leña se encienda.  Su madre salió el momento que arrastraba la lata de gasolina hacia el patrio trasero.  “¡Mariel Catalina!  ¿Qué crees que estás haciendo?”

Mariel dejó caer la lata.  “¡La fogata no encendía!  Y tú no venías, así que…”

Su madre la miró seriamente.  “Estaba viniendo.  Te dije que me esperes.  ¡Podías haberte quemado con esa gasolina!”

Casi al instante, mamá ayudó a Mariel a iniciar una pequeña fogata.  “Mariel, tienes que aprender a esperar.  Las mejores cosas de la vida pueden convertirse en desastres cuando nos rehusamos a esperar el momento apropiado para hacerlas.  ¿Recuerdas cuando leímos acerca de la impaciencia del rey Saúl?  En lugar de confiar en el tiempo de Dios, Saúl desobedeció a Samuel y tomó el control en sus manos, por lo que perdió su reino.  Jesús quiere que confiemos en nuestros líderes, como nuestros padres, y los obedezcamos, incluso cuando su tiempo es diferente al nuestro.  Confía en que Jesús te dará la paciencia para que puedas obedecerlo a Él… ¡y a mí!”REBEKAH LOVE DORRIS

CONFÍA EN TUS LÍDERES Y OBEDÉCELOS

VERSÍCULO CLAVE: COLOSENSES 3:20

HIJOS, SEAN OBEDIENTES A SUS PADRES EN TODO, PORQUE ESTO ES AGRADABLE AL SEÑOR.

¿Alguna vez has pasado por encima de la autoridad de tus líderes cuando parecía que se movían demasiado lento?  A veces es difícil ser pacientes cuando los padres o maestros nos piden que esperamos por algo que queremos, pero es importante que los obedezcamos.  Cuando confiamos en ellos, demostramos que confiamos también en Dios.  Confía en que Jesús te dará la paciencia para que puedas disfrutar de las bendiciones que Él tiene para ti en el tiempo que sea oportuno.

Clave de Hoy
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