Sin ayuda

“¡Miren esa casa tan genial en el árbol!”, alguien gritó.

“Sí, es de Luis Osorio”, se oyó una respuesta.  “Dice que la construyó solo, sin ayuda, pero dudo que haya podido hacerlo”.

Sentado en el piso de su nuevo escondite, Luis oyó las palabras que flotaban hacia arriba desde la calle.  Reconoció las voces. Eran Nico y Diego.

“El papá de Luis es carpintero, así que tenía todas las herramientas y materiales que necesitaba”, le contó Diego.  “Además, es probable que su padre haya hecho la mayor parte del trabajo”.

Luis frunció el ceño mientras los otros dos niños desaparecían calle abajo.  “¡Él no me ayudó!”, pensó.  “¡Construí esta casa en el árbol yo solo!”

Cuando el abuelo de Luis llegó la semana siguiente, el niño le mostró orgulloso su casa en el árbol.  “La construí yo solo”, le aseguró, “pero algunos niños no me creen.  Piensan que papá hizo la mayoría del trabajo porque es carpintero”.

“No te enojes con ellos”, le sugirió su abuelo.  “Después de todo, hay muy pocas cosas que podemos hacer completamente solos, sin la ayuda de otras personas.  De hecho, no se me ocurre ninguna, ¿y a ti?”

“¿Conducir tu camioneta?  Eso lo haces solo”, argumentó Luis.

“Oh, pero sí recibo ayuda también para eso”, respondió el anciano.  “La compañía para la que trabajo me provee esa camioneta.  El gobierno construye las carreteras por las que viajo.  Y hace mucho tiempo mi papá me enseñó a conducir.  Entonces, como puedes ver, dependo de otras personas para hacer mi trabajo.  Nunca podría hacerlo yo solo”.

Luis sonrió.  “Está bien, abuelo, tú ganas.  Papá me enseñó a construir cosas y me prestó sus herramientas.  También revisó todo lo que hice para asegurarse de que estuviera correcto.  Construimos juntos esta casa en el árbol”.

Su abuelo asintió.  “Esto me recuerda a otro carpintero”.

“¿Otro carpintero, además de mi papá?”, preguntó el nieto.  “¿Quién?”

“Jesús”, contestó el anciano.  “Él trabajó como carpintero durante su vida en la tierra.  Nos salvó del pecado y nos equipó para que lo ayudemos en el proyecto más grandioso de todos los tiempos: la construcción de Su Reino.  No podríamos hacer nada bueno sin Él, pero con frecuencia nos olvidamos de darle el crédito.  No nos olvidemos de darle gracias por todo lo que somos capaces de hacer”.  —  BARBARA J. WESTBERG

DA GRACIAS POR LO QUE PUEDES HACER

VERSÍCULO CLAVE: FILIPENSES 4:13

TODO LO PUEDO EN CRISTO QUE ME FORTALECE.

¿Has pensado en todo lo que se necesita para que puedas hacer las cosas que haces?  ¡No podrías montar en bicicleta si otra persona no la hubiese armado o si nadie te hubiera enseñado a manejarla, para comenzar!  Eso es mucho más real en nuestras vidas como cristianos.  No podríamos hacer nada bueno si Jesús no nos hubiera salvado del pecado y nos hubiera dado nuevos corazones.  Cuando otras personas noten las cosas buenas que haces, dale el crédito a Jesús.

Clave de Hoy
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